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La Sindicatura General de la Nación lanzó un 'Modelo de Código de Gobierno Societario' que obliga a la mayoría de las empresas con participación estatal a adoptar estándares de transparencia, ética e integridad. Buscan fortalecer el control y la rendición de cuentas.
En un golpe de timón hacia una mayor transparencia y control, la Sindicatura General de la Nación (SIGEN) ha dado a conocer la Resolución 131/2026, que aprueba un 'Modelo de Código de Gobierno Societario para Empresas y Sociedades comprendidas en el artículo 8° inciso b) de la Ley N° 24.156'. Esta medida busca imponer un marco de referencia para las empresas donde el Estado Nacional tiene participación mayoritaria, obligándolas a adoptar sus propios códigos internos basados en este modelo.
El objetivo central es claro: 'promover la adopción de estándares homogéneos de buen gobierno, transparencia, integridad y control'. Esto abarca temas cruciales como el fortalecimiento del ambiente de control, la ética, la integridad y el cumplimiento de normas, la transparencia y la relación con la sostenibilidad. En otras palabras, la SIGEN busca ponerle fin a la opacidad y a las 'cajas negras' en las empresas públicas.
Las compañías afectadas son todas aquellas definidas en el artículo 8°, inciso b) de la Ley N° 24.156, con la importante excepción de:
Para el resto, la adopción de un Código de Gobierno Societario, tomando como referencia este modelo, es ahora una obligación.
Esta resolución, que entra en vigencia desde su publicación, significa un endurecimiento de las exigencias de compliance y buen gobierno para un amplio abanico de empresas públicas. Si bien el modelo es 'orientador' y no sustituye las obligaciones legales existentes, su implementación implicará cambios significativos en la gestión y la toma de decisiones.
'Es un paso fundamental para la profesionalización de la gestión pública empresarial y para la protección de los recursos del Estado', afirmó un experto en gobernanza corporativa.
Sin embargo, algunos analistas podrían cuestionar si este nivel de estandarización no resta autonomía y flexibilidad a empresas con realidades muy diversas. La clave estará en cómo cada sociedad adapte este 'modelo' a su propia naturaleza y complejidad, garantizando la eficiencia sin sacrificar la transparencia.