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La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) movió fichas en su cúpula y en áreas sensibles de fiscalización, ajustando los regímenes de reemplazos para **garantizar la continuidad y operatividad** del organismo.
El Boletín Oficial de hoy revela dos disposiciones internas de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) que, aunque puedan parecer menores, son cruciales para la estabilidad institucional del organismo. En un primer golpe de timón, la Disposición 3/2026 de la propia ARCA modifica el régimen de reemplazos del Director Ejecutivo, incorporando un tercer sustituto para asegurar que la máxima autoridad nunca quede acéfala.
Esta medida surge en respuesta a la nueva estructura organizativa aprobada por el Decreto N° 13/2025 y busca robustecer la continuidad institucional en un ente clave para la recaudación nacional. El nuevo tercer reemplazante será el Subdirector General de la Subdirección General de Administración, sumándose al Subdirector General Institucional y al Director General de la Dirección General Impositiva. Es una decisión burocrática, sí, pero que refleja la importancia de tener un plan B (y C) para la cabeza de la agencia.
Por otro lado, la Disposición 6/2026, emanada de la Dirección Regional Centro de la Dirección General Impositiva, ajusta el régimen de reemplazos para la jefatura de la División Fiscalización Seguridad Social. Este es un puesto sensible, dado su rol en el control de aportes y contribuciones. La modificación busca, según el texto, responder a "razones operativas", garantizando que la fiscalización de la seguridad social no se detenga ante ausencias.
Aunque estas resoluciones no impactan directamente en el bolsillo del ciudadano común, son indicadores de la salud administrativa de un organismo vital. Asegurar la cadena de mando y la operatividad en áreas de control es fundamental para el funcionamiento del Estado y, por ende, para la confianza en sus instituciones. Es el engranaje invisible que mantiene la máquina en marcha.