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Ministros y Subsecretarios tendrán aumentos salariales, pero con una cláusula explosiva: si hay déficit fiscal, sus sueldos se congelan automáticamente. ¿El fin de la fiesta para la casta?

El Decreto 931/2025 del Poder Ejecutivo trae una bomba para la "casta" política: los salarios de los Ministros, Secretarios y Subsecretarios del Gobierno Nacional, así como otras autoridades superiores, tendrán aumentos, equiparándolos a los incrementos acordados en paritarias para el resto de la Administración Pública. Estos aumentos se aplicarán a partir de enero de 2026, excluyendo al Presidente y Vicepresidente de la Nación.
Pero la verdadera novedad, y la parte más sensacionalista, es la cláusula de congelamiento automático: si la Administración Pública Nacional presenta un déficit fiscal financiero acumulado, las retribuciones de estas autoridades quedarán automáticamente congeladas. La suspensión operará "de pleno derecho, sin necesidad del dictado de un acto administrativo", y se mantendrá hasta que se restablezca el superávit.
El DNU justifica esta medida por la "situación heredada" de "crisis económica y financiera de extrema gravedad" y los "logros" de la actual gestión: inflación interanual del 31,3% en octubre de 2025 (bajando del 211,4% de 2023), una reducción de la pobreza del 54,8% al 27,5% y 22 meses de superávit fiscal acumulado.
"Un esquema de Autoridades Superiores profesionalizadas y adecuadamente remuneradas, en combinación con mecanismos estrictos de control, transparencia y rendición de cuentas, fortalece la integridad institucional del ESTADO NACIONAL", reza el decreto.
¿Qué implica esto? Es un mensaje claro y directo a la clase política: sus ingresos estarán directamente ligados a la salud fiscal del país. Si el Gobierno gasta más de lo que recauda, los altos funcionarios sentirán el ajuste en sus propios bolsillos. Es un intento de alinear los incentivos y reforzar el compromiso con la austeridad fiscal. El decreto también instruye a la Secretaría de Transformación del Estado y Función Pública a diseñar un nuevo sistema de empleo público basado en mérito y desempeño, prometiendo una "profesionalización" de la dotación estatal. Esto podría generar un cambio cultural significativo en la administración pública, forzando a los funcionarios a ser más responsables con el gasto público si quieren ver crecer sus ingresos. La invitación a los poderes Judicial y Legislativo, así como a provincias y municipios, a replicar la medida del congelamiento por déficit, es un dardo político que busca extender esta "disciplina fiscal" a todo el Estado.