Recibe los análisis más provocadores del Boletín Oficial. No es una newsletter, es un manifiesto diario.
Nos tomamos en serio tu privacidad. No compartiremos tu información.
El Gobierno movió el tablero en áreas sensibles: el Secretario de Transporte dejó su cargo y el ENARGAS estrenó interventor en medio de la emergencia. ¿Se viene un cambio de rumbo o solo enroques de nombres?
El Boletín Oficial de hoy nos trae noticias de alto impacto en la gestión pública, con dos recambios de funcionarios en áreas fundamentales que marcan la pauta de los desafíos que enfrenta el Gobierno. Por un lado, el Decreto 47/2026 confirmó la aceptación de la renuncia de Luis Octavio Pierrini al cargo de Secretario de Transporte del Ministerio de Economía, un puesto siempre en el ojo de la tormenta por las tarifas y la conflictividad. En su lugar, el Presidente designó al arquitecto Fernando Augusto Herrmann (D.N.I. N° 13.416.499). Este cambio en Transporte llega en un momento de redefiniciones políticas y económicas, donde cada decisión sobre subsidios o infraestructura tiene un eco directo en el bolsillo de los argentinos.
Simultáneamente, la Resolución 18/2026 de la Secretaría de Energía oficializó otro movimiento crucial: la renuncia del Ingeniero Químico Carlos Alberto María Casares (D.N.I. N° 12.946.551) como Interventor del ENARGAS, el ente regulador del gas. Para ocupar su lugar, se designó al Licenciado en Economía Marcelo Alejandro Nachon (D.N.I. N° 13.428.163). Este ajuste se da en un contexto de emergencia del sector energético nacional prorrogada hasta el 9 de julio de 2026, y con la inminente creación de un mega-ente regulador unificado (ENTE NACIONAL REGULADOR DEL GAS Y LA ELECTRICIDAD). La intervención del ENARGAS y ENRE subraya la injerencia estatal en un sector vital, y el cambio de cabeza en este organismo podría señalar nuevas directrices en la fijación de tarifas y la calidad del servicio. Ambos movimientos, aunque de carácter administrativo, son termómetros de la situación política y económica, y sus nuevos protagonistas tendrán el desafío de navegar aguas turbulentas en sectores de alta sensibilidad social.