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Una drástica reforma institucional elimina la Dirección Nacional del INTA, centralizando el poder en la Presidencia del organismo. ¿Agilidad o concentración de poder?
El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), pilar fundamental para el desarrollo agroindustrial argentino, acaba de sufrir una profunda reestructuración que genera revuelo en el sector. A través del Decreto 571/2025, el Poder Ejecutivo Nacional ha decidido suprimir la Dirección Nacional de la estructura organizativa de primer nivel operativo del INTA. Esta medida, que se venía gestando con el Decreto N° 462/2025 que transformó al INTA de organismo descentralizado a desconcentrado, busca dotar al instituto de una "mayor agilidad operativa para la toma de decisiones".
La explicación oficial es que las funciones de la Dirección Nacional se superponían con las del Presidente del Instituto, quien ahora absorberá todas esas responsabilidades. Esto significa una centralización significativa del poder en la figura del Presidente del INTA, que será asistido por un Consejo Técnico para los lineamientos científico-técnicos.
"La sustitución del artículo 4° y la derogación del artículo 8°, ambos, del Decreto-Ley Nº 21.680/56 se realizaron con el objeto de dotar al organismo de mayor agilidad operativa para la toma de decisiones en el marco de su transformación institucional, modificando la conducción del organismo y las funciones asignadas a su Presidente."
Si bien la búsqueda de eficiencia y agilidad es un objetivo declarado, esta decisión levanta interrogantes sobre el balance de poder dentro de una institución tan relevante para la investigación y extensión agropecuaria. ¿Será esta centralización una vía para acelerar procesos o una potencial limitación a la diversidad de voces y enfoques en un organismo clave para el campo argentino? La medida mantiene vigentes las aperturas estructurales de nivel inferior de la Dirección suprimida hasta una reestructuración completa, lo que implica un período de transición y adaptación para el personal.