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Juan Eduardo Lenczicki, capo de "Los Dueños de Avellaneda", recibe un castigo ejemplar: prohibición de por vida para entrar a cualquier cancha del país tras los violentos incidentes en el Libertadores de América. ¡La Seguridad Nacional dice BASTA!
Un golpe contundente de la Ministra de Seguridad Nacional, Patricia Bullrich, acaba de caer sobre el corazón de las barras bravas. Juan Eduardo Lenczicki, el temido líder de la facción "Los Dueños de Avellaneda" del Club Atlético Independiente, fue baneado de por vida de todo evento deportivo en el territorio nacional. La medida, publicada hoy en el Boletín Oficial, es una respuesta directa a los gravísimos episodios de violencia ocurridos el 20 de agosto en el estadio "Libertadores de América", durante un partido de la Copa Sudamericana contra el Club Universidad de Chile.
Los incidentes fueron de una brutalidad extrema, dejando simpatizantes heridos, algunos de gravedad, y centenares de detenidos. La investigación apuntó directamente a la parcialidad radicalizada de Independiente, con Lenczicki, DNI 30.440.455, como el principal señalado de autorizar y ordenar los ataques. La resolución cita una denuncia anónima y notas periodísticas que describen cómo la "segunda línea" de la barra irrumpió en la tribuna de los chilenos tras una maniobra distractiva. "En ese contexto de manejos violentos que incluyen relaciones de mando y obediencia, es dable inferir que los agresores respondieron con su accionar a lo conminado por quienes ostentan el liderazgo del sector dirigido entre ellos por Juan Eduardo LENCZICKI", afirma el documento.
Lo más escandaloso es que Lenczicki ya contaba con una restricción administrativa de concurrencia hasta el 31 de agosto de 2025, por una agresión previa a una mujer en el mismo estadio. Su reincidencia y el liderazgo en los nuevos disturbios fueron la gota que rebalsó el vaso. La Dirección de Seguridad de Eventos Deportivos fue clara: permitir su regreso "incrementaría de ese modo el riesgo de que se reproduzcan conductas violentas y afectaciones a la seguridad pública".
Esta medida, de plazo indeterminado, busca sentar un precedente y es un claro mensaje a las organizaciones criminales que operan dentro del fútbol. El programa Tribuna Segura, impulsado por el Ministerio de Seguridad Nacional, se fortalece con este tipo de acciones, que buscan "neutralizar e impedir la presencia en el evento de personas que pudieran alterar, en cualquier forma la reunión deportiva".
Para el hincha genuino y la sociedad en general, es una noticia esperanzadora. Marca la voluntad del Estado de recuperar las tribunas y devolver la seguridad a los estadios. Sin embargo, el desafío es enorme: ¿será suficiente para desarticular las complejas redes de poder y violencia que persisten en el fútbol argentino? ¡El ojo de la seguridad estará más que nunca sobre las canchas!