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El Ejecutivo posterga pero no anula el impacto de la inflación en la nafta y el gasoil. Desde mayo, los impuestos se actualizarán parcialmente, anticipando otro incremento que sacudirá los precios en todo el país.
El Boletín Oficial trae malas noticias para el bolsillo: el Gobierno Nacional, a través del Decreto N° 302/2026, ha dispuesto una actualización parcial de los impuestos a los combustibles que impactará directamente en los precios de la nafta y el gasoil desde el 1° de mayo de 2026. Esta medida, que se venía postergando hace meses, finalmente se aplica, aunque de forma escalonada, prometiendo un segundo cimbronazo para junio.
La normativa modifica el esquema de aplicación de los incrementos en los montos fijos del Impuesto sobre los Combustibles Líquidos (ICL) y el Impuesto al Dióxido de Carbono (ICD). Estos tributos, que por ley deben ajustarse trimestralmente por la inflación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) del INDEC, habían sido sucesivamente postergados desde 2024. Ahora, el Gobierno decidió aplicar una porción de esas actualizaciones remanentes para el período entre el 1° y el 31 de mayo de 2026. El resto de los incrementos pendientes se trasladan al 1° de junio de 2026.
Esto significa que veremos una suba de precios en la primera quincena de mayo y se espera otra a principios de junio. Los montos específicos de incremento por litro son:
Este ajuste tiene un impacto directo y negativo en la economía de todos los argentinos. Para los consumidores, significa un mayor costo para llenar el tanque, encareciendo el transporte personal y el envío de mercaderías. Las empresas, especialmente las de logística y transporte, verán aumentar sus costos operativos, lo que podría traducirse en un traslado a precios finales de productos y servicios, potenciando la ya elevada inflación.
El Gobierno justificó la medida con el propósito de "continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible". Sin embargo, la realidad es que esta sostenibilidad fiscal se logra, una vez más, a expensas del bolsillo del ciudadano común.
La decisión de fraccionar el aumento en dos partes (mayo y junio) sugiere una estrategia para mitigar un shock inflacionario de golpe, pero no elimina la presión. Es crucial que los ciudadanos estén atentos a los próximos anuncios, ya que el 1° de junio de 2026 se espera la aplicación del resto de los incrementos postergados. ¡A preparar la billetera y a buscar alternativas para ahorrar en transporte!