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La Comisión Nacional de Trabajo Agrario (CNTA) desató una ola de resoluciones que ajustan los salarios mínimos en diversas actividades del campo, desde la avicultura hasta la cosecha de ajo. La medida, que busca paliar la inflación, viene con un controvertido "aporte solidario" del 2% para U.A.T.R.E., generando debate en el sector.
El Boletín Oficial estalló con una catarata de resoluciones de la Comisión Nacional de Trabajo Agrario (CNTA) que sacuden el panorama salarial del campo argentino. En un movimiento coordinado, se fijaron nuevas remuneraciones mínimas para un abanico de actividades esenciales, intentando darle un respiro a los trabajadores ante la escalada inflacionaria. Sin embargo, la letra chica incluye un polémico aporte de solidaridad gremial del 2% que los empleadores deberán retener y depositar a la U.A.T.R.E., encendiendo las alarmas entre quienes no están afiliados.
Las medidas, que abarcan desde el personal avícola en todo el país (Resolución 3/2026), con vigencia escalonada desde el 1° de enero de 2026 hasta el 31 de mayo de 2026, hasta tareas específicas en provincias clave, buscan actualizar los ingresos del sector. Por ejemplo, en Santiago del Estero, se definieron los sueldos para la cosecha y manipuleo de zapallo, calabaza y batata (Resolución 4/2026) y la cosecha y manipuleo de ajo (Resolución 5/2026), ambos con vigencia desde el 1° de enero de 2026 hasta el 31 de diciembre de 2026.
La región de Mendoza y San Juan también recibió su dosis de ajustes, con incrementos para el personal de riego presurizado (Resolución 6/2026) hasta marzo de 2026, y para la cosecha de aceituna (Resolución 7/2026), acelga (Resolución 8/2026), damasco (Resolución 10/2026) y la actividad caprina en San Juan (Resolución 9/2026), estas últimas con plazos más extendidos hasta principios de 2027.
El punto más ríspido de todas estas resoluciones es la cuota de solidaridad gremial del DOS POR CIENTO (2%) mensual, que se aplicará sobre el total de las remuneraciones. Aunque los afiliados a U.A.T.R.E. están exentos, esta retención obligatoria para el resto de los trabajadores genera un debate sobre la libertad de asociación y el impacto en el bolsillo de quienes no eligen afiliarse. Los fondos, que deberán ser depositados en la cuenta especial de U.A.T.R.E. N° 26-026/48 del Banco de la Nación Argentina, refuerzan el financiamiento sindical en un contexto de alta sensibilidad económica.
Además, varias resoluciones establecen otros beneficios como:
La CNTA, consciente de la volátil situación económica, se comprometió a reuniones periódicas (abril de 2026 para avicultura, marzo de 2026 para Mendoza/San Juan, o cuando las partes lo soliciten para Santiago del Estero) para analizar posibles variaciones macroeconómicas y la necesidad de futuros ajustes salariales. Esto significa que los valores fijados hoy podrían no ser los definitivos si la inflación sigue su curso, manteniendo en vilo a empleadores y trabajadores por igual.
"Estas medidas son un intento de mantener a flote el poder adquisitivo de los trabajadores agrarios, pero la imposición de la cuota solidaria siempre genera controversia. Es la clásica tensión entre el bienestar colectivo y la libertad individual en el mercado laboral", señaló un analista del sector.
Para los ciudadanos, es crucial entender que estos aumentos impactan directamente en los costos de producción de alimentos básicos, lo que podría trasladarse a los precios finales de productos como el pollo, los zapallos, el ajo, las aceitunas o la carne caprina. Mantenerse informado sobre las próximas revisiones es clave para anticipar los movimientos del mercado y del bolsillo.
5 de febrero de 2026
5 de febrero de 2026
30 de enero de 2026