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Una resolución conjunta entre ANMAT y la Secretaría de Agricultura actualiza el Código Alimentario Argentino, incorporando nuevas sustancias para envases plásticos en contacto con alimentos, buscando mayor seguridad y armonización regional.
¡Atención consumidores y fabricantes! El Gobierno argentino acaba de dar un paso crucial en la protección de la salud pública al actualizar el Código Alimentario Argentino (CAA) con las últimas normativas del MERCOSUR. La Resolución Conjunta 1/2026, firmada por la ADMINISTRACIÓN NACIONAL DE MEDICAMENTOS, ALIMENTOS Y TECNOLOGÍA MÉDICA (ANMAT) y la SECRETARÍA DE AGRICULTURA, GANADERÍA Y PESCA, introduce cambios significativos en los materiales plásticos que pueden entrar en contacto con nuestros alimentos.
La medida incorpora la Resolución Grupo Mercado Común (GMC) N° 28/24, que modifica el reglamento técnico sobre la 'Lista positiva de monómeros, otras sustancias de partida y polímeros autorizados para la elaboración de envases y equipamientos plásticos en contacto con alimentos'. Esto significa que se suman nuevas sustancias al listado permitido, pero con restricciones y especificaciones muy claras para garantizar la inocuidad. Por ejemplo, se añade el Diglicil éter de tetrametil bisfenol F (TMBPF-DGE) para revestimientos de latas de bebidas, con límites de migración específicos, y la Poliamida-imida 2 (PAI-2) como agente aglutinante para utensilios de cocina de alta temperatura.
Para los consumidores, esta actualización representa una mayor seguridad alimentaria, ya que se asegura que los envases y utensilios plásticos cumplen con estándares internacionales y no liberan sustancias nocivas en niveles peligrosos. Es una victoria para la salud pública, aunque el impacto directo en la vida cotidiana no sea inmediatamente visible.
Para la industria del plástico y alimentaria, implica la necesidad de revisar y ajustar sus procesos de fabricación y selección de materiales. Aquellas empresas que utilicen estas nuevas sustancias deberán asegurarse de cumplir con las estrictas restricciones de migración establecidas. La armonización con las normas del MERCOSUR también facilita el comercio regional, eliminando barreras técnicas y estandarizando la calidad de los productos. Sin embargo, los costos de adaptación podrían ser un desafío para algunas pymes.
"Esta medida busca mantener actualizadas las normas del CAA, adecuándose a los adelantos técnicos y al compromiso de armonización regional."
En un contexto donde la seguridad de los alimentos es una preocupación constante, esta resolución refuerza el compromiso del país con los estándares internacionales y la protección del consumidor. Es fundamental que las empresas se informen y adapten rápidamente para evitar sanciones y garantizar la calidad de sus productos.