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La Jefatura de Gabinete de Ministros delega facultades críticas sobre la desestimación de Iniciativas Privadas en zonas de frontera, agilizando procesos pero concentrando poder en un área específica del gobierno.
Un movimiento silencioso pero potencialmente trascendental se ha concretado en la Jefatura de Gabinete de Ministros. A través de la Resolución 164/2024, se delega una facultad crucial: la capacidad de desestimar Iniciativas Privadas en áreas o zonas de frontera. Esta responsabilidad, que antes recaía en el Jefe de Gabinete, ahora pasa al titular de la Secretaría de Coordinación Legal y Administrativa de Interior de la Vicejefatura de Gabinete del Interior.
Las Iniciativas Privadas son propuestas de proyectos de infraestructura o servicios que pueden presentar empresas o particulares al Estado, buscando su ejecución bajo esquemas de contratación pública. Al delegar la facultad de desestimarlas, se busca agilizar los procedimientos administrativos, especialmente en las sensibles zonas de frontera, que suelen tener regímenes especiales y particularidades estratégicas.
"A efectos de una mejor gestión de las atribuciones asignadas a esta JEFATURA DE GABINETE DE MINISTROS resulta necesario delegar funciones..."
Para los empresarios y consorcios que busquen invertir en estas regiones, la medida implica que el interlocutor y el decisor final sobre la viabilidad inicial de sus propuestas será un funcionario de menor rango, lo que podría acortar los tiempos de respuesta y simplificar la burocracia. Sin embargo, también significa que una decisión tan importante como la desestimación de una iniciativa de gran envergadura (que puede implicar millones de dólares en inversión y desarrollo) quedará en manos de una secretaría específica, concentrando el poder de veto en un área.
El contexto es el Régimen de Iniciativa Privada aprobado por el Decreto N° 713/24, que busca fomentar la participación privada en proyectos de infraestructura. Esta delegación es un paso más en la implementación de ese régimen, intentando darle mayor celeridad. La pregunta es si esta agilización se traducirá en mayor eficiencia y atracción de inversiones, o si la concentración de la decisión podría generar otros desafíos. Los ojos del sector privado estarán puestos en cómo se aplica esta nueva atribución.