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La Superintendencia de Servicios de Salud (SSS) aprueba un nuevo 'Decálogo de Ética' para sus funcionarios, buscando mayor transparencia y probidad. ¿Será una verdadera cruzada contra la corrupción o solo una declaración de principios sin dientes?
¡Atención, ciudadanos! La Superintendencia de Servicios de Salud (SSS) acaba de aprobar un Decálogo de Ética que promete sacudir sus cimientos internos. La Resolución 1303/2025, publicada este jueves, busca establecer una gestión más transparente y proba en un organismo clave para el sistema de salud argentino.
Este Decálogo, basado en la Ley de Ética Pública N° 25.188, exige a los empleados de la SSS actuar con honestidad, probidad y austeridad republicana. El objetivo es claro: priorizar el bienestar general por encima de cualquier interés personal. La Coordinación Técnica de la SSS será la encargada de la implementación y capacitación, además de impulsar iniciativas de integridad bajo la supervisión de la Oficina Anticorrupción (OA). Es un mensaje directo: la era de los manejos turbios en los despachos públicos tiene sus días contados, al menos en el papel.
Si bien es una medida interna, su éxito podría tener un eco significativo. Un organismo más imparcial y eficiente en la regulación de la salud beneficiaría directamente a los ciudadanos, quienes podrían esperar mejor calidad y acceso a los servicios. Para las empresas del sector, implicaría un marco regulatorio más predecible. Sin embargo, la historia nos enseña que los decálogos son solo el inicio. La verdadera prueba será la aplicación rigurosa y la voluntad política para hacer cumplir estos principios. Los ojos de la sociedad estarán puestos en la SSS: ¿será esta una verdadera renovación o una simple jugada de marketing? ¡Solo el tiempo y las acciones concretas lo dirán!