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Un decreto presidencial fija qué se considera 'Objetivo de Valor Estratégico', desde infraestructura vital hasta bienes cruciales, y define cómo las Fuerzas Armadas y de Seguridad actuarán en su protección, incluso bajo comando militar en casos extremos.
En un movimiento que redefine la seguridad nacional, el Gobierno ha emitido el Decreto 1107/2024, que por primera vez establece una definición clara y contundente de "Objetivos de Valor Estratégico". Esta medida busca blindar al país ante amenazas diversas, desde el terrorismo internacional hasta la conmoción interna, y sienta las bases para una acción coordinada de las Fuerzas Armadas y de Seguridad.
El decreto los define como "cualquier bien, instalación o conjunto de instalaciones fijas y las entidades materiales de vital importancia para el ESTADO NACIONAL que, en caso de ser dañados parcialmente o destruidos, ocasionarían graves perjuicios a la vida y bienestar de los habitantes del país, a su economía, al ambiente o a la propia Seguridad de la Nación, limitando, posponiendo o impidiendo su desarrollo".
El aspecto más impactante y potencialmente controversial del decreto es la "Dependencia Operacional":
Esta última disposición abre la puerta a una mayor injerencia militar en asuntos de seguridad interna bajo circunstancias excepcionales, lo que históricamente ha sido un punto sensible en Argentina. El Gobierno argumenta que es indispensable para una "adecuada evaluación estratégica sobre la Seguridad Nacional" y para enfrentar amenazas como el "terrorismo internacional", que "desestabilizan el Estado a través de la afectación de la infraestructura crítica".
Para el ciudadano común, este decreto significa que el Estado se prepara para proteger activos vitales con una cadena de mando unificada y militarizada en los escenarios más extremos, buscando garantizar la estabilidad en tiempos de crisis. La pregunta es si esta definición y el alcance de la "conmoción interior" se utilizarán con la prudencia necesaria, o si generarán nuevas tensiones.