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La Licitación Pública N° 10241-0045-LPU24, vital para la movilidad e infraestructura de la Ciudad, sufrió su ¡tercera! ampliación de plazo. ¿Qué oculta esta dilación? ¿Se viene un nuevo golpe al bolsillo de los contribuyentes porteños?
Un escalofrío recorre las oficinas del Ministerio de Movilidad e Infraestructura. La Resolución N° 119/MMIGC/26 ha convalidado la Ampliación de Plazo N° 3, junto con un nuevo Plan de Trabajos y Curva de Inversión, para la Licitación Pública N° 10241-0045-LPU24. ¡Atención, ciudadanos! Que una obra pública de esta envergadura acumule ya tres extensiones de plazo es una señal inequívoca de que algo no está saliendo según lo planeado.
Las ampliaciones de plazo en licitaciones públicas suelen ser el preludio de mayores costos y demoras en la entrega de las obras. ¿Qué problemas imprevistos surgieron para justificar una tercera prórroga? ¿Hubo errores de planificación inicial, dificultades técnicas o escasez de materiales? Cada día de retraso no solo impacta en la paciencia de los porteños, sino que también representa un costo adicional que, al final del día, saldrá de los impuestos de todos.
Este tipo de noticias genera una enorme desconfianza. ¿Se está gestionando de manera eficiente el dinero de los contribuyentes? La transparencia y la rendición de cuentas son más necesarias que nunca cuando se trata de proyectos que afectan directamente la calidad de vida y la movilidad en una de las ciudades más importantes del país. El gobierno deberá dar explicaciones claras sobre los motivos de estas reiteradas demoras y asegurar que los nuevos plazos y curvas de inversión no se conviertan en un barril sin fondo para las arcas públicas. La lupa está puesta sobre esta megalicitación.