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En una jugada de emergencia, el Consejo Federal Pesquero prorroga beneficios y suspende aranceles para la merluza y el 'variado costero'. ¿Respiro o parche?
El Consejo Federal Pesquero (CFP) ha sacudido el avispero con una Resolución 2/2026 que busca desesperadamente darle aire a la castigada flota pesquera fresquera. La medida, que rige por 180 días corridos a partir del 6 de abril de 2026, prorroga la reducción del 70% del arancel base para volúmenes de captura destinados a procesamiento en tierra. Pero la bomba no termina ahí: también suspende directamente la aplicación de aranceles base para la merluza común (Merluccius hubbsi) y el codiciado "variado costero" (excluyendo los condrictios), un golpe de timón que busca evitar el naufragio de un sector clave.
En criollo, esta decisión es un subsidio encubierto que alivia la presión económica sobre los buques fresqueros. La justificación oficial habla de una "situación agravada" que atraviesa el sector, que necesita "mayor competitividad para aumentar su productividad y eficiencia". Para los consumidores, podría significar una estabilización, o incluso una leve baja, en los precios de estos pescados, aunque el principal objetivo es sostener la actividad y los empleos en la industria pesquera. Sin embargo, surge la pregunta: ¿es esta una solución estructural o simplemente un paliativo más que posterga lo inevitable?
Contexto clave: La medida ya había sido implementada transitoriamente en 2025 con reducciones similares, lo que indica que la crisis del sector no es nueva, sino que se arrastra y se profundiza, obligando al Estado a intervenir de forma recurrente. La extensión de esta exención de aranceles es un claro indicador de la fragilidad económica que enfrenta la pesca en Argentina.