Recibe los análisis más provocadores del Boletín Oficial. No es una newsletter, es un manifiesto diario.
Nos tomamos en serio tu privacidad. No compartiremos tu información.
La AFIP-Aduana lanzó un ultimátum a deudores y presuntos infractores, exigiendo el pago de multas y tributos millonarios. Paralelamente, archiva viejas causas, en un movimiento que revela las dos caras de su gestión.
La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (AFIP-Aduana) ha encendido las alarmas con la publicación de dos edictos que sacuden el panorama del comercio exterior y la fiscalización. Por un lado, se ha emitido una citación masiva a varios imputados y sus garantes, muchos de ellos con DNI argentino, por desconocer su domicilio. La infracción principal es al artículo 970 del Código Aduanero, lo que implica la posible comisión de ilícitos en operaciones de importación o exportación.
Estamos hablando de cifras impactantes: multas que van desde los $19.320 hasta más de $390.000, además de multas sustitutivas de comiso que superan el millón de pesos en algunos casos. A esto se suman tributos adeudados que ascienden a miles de dólares, con un total aproximado de USD 20.090 en tributos y más de $3 millones en multas y multas sustitutivas combinadas. Quienes ignoren esta citación se exponen a ser declarados en rebeldía, con consecuencias legales y económicas aún mayores. La Aduana ofrece una 'salida' a los implicados: el pago de la multa mínima y el abandono de la mercadería o el pago de la multa sustitutiva de comiso, lo que extinguiría la acción penal y evitaría la registración de antecedentes.
Pero el drama no termina ahí. En un giro que muestra una faceta menos punitiva, la misma Aduana ha decidido archivar una serie de denuncias en el marco de la Instrucción General N° 2/23 (IG-2023-2-E-AFIP-DGADUA). Este movimiento, que afecta a varios individuos con DNI argentino, sugiere una depuración de expedientes o una reevaluación de la relevancia de ciertas causas.
Para la sociedad y las empresas vinculadas al comercio exterior, estos edictos son un claro recordatorio de la rigurosidad de los controles aduaneros. La Aduana está activa, tanto en la persecución de infracciones como en la gestión interna de sus expedientes. Es fundamental que cualquier persona o empresa con operaciones internacionales esté al tanto de sus obligaciones y, ante la menor duda o citación, busque asesoramiento legal especializado en derecho aduanero. El costo de la ignorancia puede ser sideral.
"La Aduana no perdona, pero a veces también 'limpia' su escritorio, ¡a estar atentos!"
Mantenerse informado a través del Boletín Oficial y consultar a expertos es la mejor defensa contra sorpresas millonarias y dolores de cabeza legales.