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La ANMAC, ahora bajo la órbita del Ministerio de Seguridad, oficializa las reglas para el tiro deportivo a larga distancia. ¿Se viene la flexibilización o más control para los amantes de las armas?
La Agencia Nacional de Materiales Controlados (ANMAC) ha dado un paso crucial para los entusiastas del tiro deportivo al aprobar e incorporar las “MEDIDAS DE SEGURIDAD PARA INSTALACIONES DE TIRO DEPORTIVO CON ARMAS LARGAS A LARGA DISTANCIA”. Esta resolución, que entrará en vigor al día siguiente de su publicación, busca llenar un vacío normativo frente al auge de modalidades como el “Long Range” o Tiro a Larga Distancia, una práctica que excede las capacidades de los polígonos convencionales (regularmente inferiores a los 300 metros).
¿Qué significa esto para los tiradores y la sociedad?
El cambio más significativo es el encuadramiento legal de una actividad en constante evolución. Hasta ahora, estas prácticas de tiro a objetivos muy lejanos no estaban estrictamente contempladas, generando una zona gris. Con esta medida, la ANMAC establece las condiciones de seguridad que deben observar las instalaciones, lo que implica una mayor formalización del sector. Es importante destacar que la ANMAC, por Decreto N° 8/2023, ha pasado del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos al Ministerio de Seguridad, lo que subraya una posible visión de mayor control sobre el manejo de materiales controlados, incluso en el ámbito deportivo.
Para los clubes y asociaciones de tiro, así como para los instructores de tiro, esta resolución brinda un marco claro para el desarrollo de nuevas infraestructuras y la oferta de esta disciplina. Se espera que esto genere una mayor seguridad jurídica para las inversiones en el sector y fomente prácticas más seguras. Para la sociedad en general, es una señal de que el Estado busca mantener la fiscalización y supervisión sobre el uso de armas, aún en contextos regulados y deportivos, priorizando la seguridad pública.
"El desarrollo de las disciplinas del tiro deportivo experimenta en razón del dinamismo que tal actividad supone, el surgimiento de nuevas modalidades que implican el empleo de instalaciones adecuadas para su práctica que por no estar estrictamente contempladas en el ordenamiento de fondo, determinan la necesidad de su encuadramiento..."
Esta medida no solo regula, sino que también legitima una disciplina creciente, ofreciendo pautas claras para su desarrollo responsable. Estar informado sobre estas normativas es clave para los practicantes y operadores de polígonos, quienes deberán adaptar sus instalaciones y procedimientos a las nuevas exigencias.