Recibe los análisis más provocadores del Boletín Oficial. No es una newsletter, es un manifiesto diario.
Nos tomamos en serio tu privacidad. No compartiremos tu información.
Justo antes de fin de año, la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) extendió hasta junio de 2025 la suspensión de ejecuciones fiscales para empresas beneficiarias del viejo Régimen de Promoción Industrial. Una medida que genera un respiro a deudores históricos, pero que mantiene la incertidumbre sobre el futuro de esos créditos.
¡Un respiro más para los pesos pesados de la industria! La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), ex AFIP, volvió a mover el tablero con la Resolución General N° 5627/2024, prorrogando hasta el 30 de junio de 2025 la suspensión de las ejecuciones fiscales. ¿Quiénes son los afortunados? Aquellas empresas que se beneficiaron en el pasado del Régimen de Promoción Industrial de la Ley N° 22.021 y que arrastran deudas por haber usufructuado más bonos de crédito fiscal de los que les correspondían, generadas hasta el período fiscal 2015.
Esta condonación de deudas, que data de 2017 por la Ley N° 27.341, ha sido una saga de prórrogas. Desde la Resolución General N° 4.129, se viene pateando la pelota hacia adelante, y esta es la décima extensión. La justificación oficial es que los tiempos para la emisión de los "Certificados de Cumplimiento Promocional" y su evaluación por parte de las distintas áreas "insumen tiempo", dejando solicitudes pendientes de resolución. En otras palabras, la burocracia sigue su curso, y el fisco prefiere esperar a tener todo en orden antes de ir a la carga contra los deudores.
La medida, que entrará en vigencia el 1° de enero de 2025, es un alivio directo para las empresas involucradas, que no verán sus bienes embargados ni sus cuentas bloqueadas por el momento. Sin embargo, la constante prórroga de estas suspensiones genera un clima de incertidumbre sobre la voluntad final del Estado de cobrar estas deudas o de consolidar una condonación definitiva. Para el ciudadano común, esto puede sonar a "privilegios para algunos", mientras que para las empresas es una oportunidad de seguir operando sin la espada de Damocles de la ejecución fiscal. El contexto relevante es la búsqueda de estabilidad y el fomento de la actividad productiva, aunque con un costo fiscal que se arrastra desde hace años.
"Mientras el Estado no defina qué hará con estas deudas históricas, cada prórroga es un parche que alarga la agonía y la falta de transparencia", señaló un experto tributarista.
Los contribuyentes deben estar atentos a la emisión de sus certificados, ya que son el "título suficiente" para acreditar la condonación. Esta medida impacta principalmente en el sector manufacturing y finance, ya que los créditos fiscales y las deudas con el fisco son temas centrales en su operatoria.