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La Comisión Nacional de Trabajo Agrario (CNTA) oficializó incrementos salariales para varias actividades clave del sector, pero la medida viene con una **cuota de solidaridad del 2%** para todos los trabajadores, afiliados o no, a favor de UATRE. ¿Nuevo golpe al bolsillo o justicia laboral?
La Comisión Nacional de Trabajo Agrario (CNTA) metió mano en los bolsillos del campo con una serie de resoluciones que fijan nuevas remuneraciones mínimas para actividades vitales. Desde el riego presurizado en Catamarca y La Rioja, pasando por la aplicación de fitosanitarios en todo el país, la actividad porcina en criadero y la olivícola a nivel nacional, los sueldos tendrán actualizaciones escalonadas entre noviembre de 2024 y julio/septiembre de 2025. ¡Una bocanada de aire para los trabajadores en tiempos de inflación galopante!
Pero no todo es color de rosa. La medida más picante es la reinstauración de una cuota aporte de solidaridad gremial del DOS POR CIENTO (2%) sobre el total de las remuneraciones. Esta retención, a cargo de los empleadores, debe ser depositada en la cuenta especial de la U.A.T.R.E. (Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores) hasta el día 15 de cada mes. Ojo, solo los afiliados a UATRE quedan exentos de este pago. Esto significa que, si no estás afiliado, igual te lo descuentan. Es un movimiento que genera debate: ¿fortalece al gremio para defender derechos o es una carga obligatoria para todos, sin importar su elección de afiliación?
Los empleadores deberán actuar como agentes de retención, lo que implica una tarea administrativa adicional. Además, la CNTA se comprometió a reunirse si alguna de las partes lo solicita para analizar posibles variaciones económicas y la necesidad de nuevos ajustes salariales, un guiño a la inestabilidad económica que vive el país.
Para el trabajador rural, implica un aumento necesario de sus ingresos, aunque con un descuento fijo que puede generar ruido. Para los productores, son mayores costos salariales y una nueva obligación administrativa, en un contexto donde el sector ya enfrenta múltiples desafíos. Es una jugada que busca equilibrar la balanza entre el poder adquisitivo de los trabajadores y la viabilidad de las producciones, con un fuerte componente sindical.