Recibe los análisis más provocadores del Boletín Oficial. No es una newsletter, es un manifiesto diario.
Nos tomamos en serio tu privacidad. No compartiremos tu información.
La Secretaría de Cultura designa a Carlos Alberto Capella como Director de Gestión Bibliotecológica por 180 días. Una movida que destapa el entramado burocrático de la gestión cultural y plantea interrogantes sobre la estabilidad de los cargos clave.
La Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación, mediante la Resolución 418/2025, ha oficializado la designación transitoria de Carlos Alberto Capella (CUIL Nº 20-14727711-4) como Director de Gestión Bibliotecológica. Este cargo, fundamental para el desarrollo y la protección de las bibliotecas populares, recae en Capella por un período de CIENTO OCHENTA (180) días hábiles, a partir del 1° de agosto de 2025. La medida, que incluye el pago del Suplemento por Función Ejecutiva Nivel III, se realiza con carácter de excepción, lo que en el ámbito estatal suele generar debate sobre la meritocracia y la transparencia en los nombramientos.
Esta designación transitoria, si bien es un procedimiento habitual en la administración pública, pone de manifiesto la constante rotación en puestos clave y la necesidad de cubrir vacantes con urgencia. El artículo 2° de la resolución exige que el cargo sea cubierto definitivamente mediante un proceso de selección en el mismo plazo de 180 días, lo que sugiere una provisionalidad que puede impactar en la planificación a largo plazo de la Comisión Nacional Protectora de Bibliotecas Populares (CONABIP).
Para el ciudadano común, estos movimientos burocráticos pueden parecer lejanos, pero la gestión bibliotecológica es vital para el acceso a la cultura y la educación en todo el país. Una dirección estable y con visión de futuro es crucial para la modernización y el sostenimiento de las bibliotecas populares, verdaderos faros culturales en muchas comunidades. La Secretaría de Transformación del Estado y Función Pública, del Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, tomó intervención, lo que podría indicar un ojo atento sobre la eficiencia y la estructura de la función pública. ¿Será Capella el inicio de una nueva era para nuestras bibliotecas o un simple parche transitorio?