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Un giro drástico: el Gobierno deroga el plan anterior para Puerto Nuevo y lanza un ambicioso proyecto con un único operador de carga y una flamante terminal de cruceros, todo bajo la batuta de la inversión privada. ¿El fin de la congestión y el inicio de una nueva era de competitividad para el puerto de Buenos Aires?
El Poder Ejecutivo Nacional ha lanzado una verdadera revolución portuaria con el Decreto 602/2025, que promete transformar radicalmente el Puerto Nuevo de Buenos Aires. La medida, que deroga el anterior Decreto N° 299/23, abandona la idea de inversión pública y se zambulle de lleno en la inversión privada para modernizar la infraestructura y potenciar la competitividad de uno de los puntos logísticos más importantes del país.
El nuevo esquema, liderado por la recién creada Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPYN), apunta a una especialización clave:
Terminal de Carga Unificada: Los espigones 1, 2 y 3 se consolidarán bajo un único operador de contenedores. Esto busca optimizar la carga y descarga, permitiendo operar con buques de mayor porte, de hasta 366 metros de eslora y 52 metros de manga, capaces de transportar 14.000 TEUS. Se acabó la fragmentación que limitaba el calado y la eficiencia.
Mega Terminal de Cruceros: ¡Y acá viene lo más glamoroso! Los espigones 4 y 5 se destinarán exclusivamente a una nueva terminal de cruceros y un área turística y comercial. El proyecto prevé hoteles, restaurantes, estacionamientos y espacios de esparcimiento, transformando la zona en un verdadero hub de turismo internacional. La ANPYN convocará a Iniciativas Privadas para su desarrollo, buscando la agilidad y el expertise del sector privado.
El Gobierno argumenta que el plan anterior, basado en inversión pública, "no se adecúa a las necesidades del sector y a las políticas de la Administración actual, que propician la preeminencia de la inversión privada". Además, subraya la urgencia de modernizar el puerto para enfrentar la desventaja competitiva frente a otros puertos de la región que ya pueden recibir buques de gran calado. La convivencia de cruceros y portacontenedores generaba congestión y limitaba el crecimiento de ambos sectores.
Para el ciudadano común, esta medida promete un puerto más eficiente, con menos demoras en el comercio exterior, y una Buenos Aires con una oferta turística y de servicios de cruceros de primer nivel, generando potencialmente miles de empleos y un gran ingreso de divisas. Sin embargo, la derogación de un decreto anterior y la apuesta total a la inversión privada podría generar críticas sobre la transparencia y el rol del Estado en la planificación estratégica.
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