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La Secretaría de Cultura revoluciona el prestigioso Salón Nacional de Artes Visuales, introduciendo el diseño como nueva disciplina y unificando jurados, todo bajo la bandera de la "austeridad". ¿Se viene una era de innovación o un recorte encubierto?
La Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación desató un verdadero cimbronazo en el mundo del arte con la publicación de la Resolución N° 84/2024. Esta medida sustituye por completo el Reglamento General del Salón Nacional de Artes Visuales, un evento con más de un siglo de historia que busca reconocer y promover a los artistas del país. La justificación oficial es "fortalecer y simplificar su desarrollo" y, atención, "adoptar medidas tendientes al uso eficiente y racional de los recursos públicos" en un contexto de austeridad.
La principal novedad es la inclusión de la disciplina "Diseño" dentro de las categorías del Salón, reconociendo "piezas de origen industrial o artesanal que, por su particular conjunción de atributos estéticos y utilitarios, representen un aporte a la cultura material del país". Esto rompe con una tradición y abre el juego a un sector en crecimiento, aunque no exento de debates sobre su lugar en un salón de "artes visuales" puras.
Además, se simplifica drásticamente la premiación: ahora serán solo TRES (3) mejores obras del conjunto de las categorías y TRES (3) mejores obras de cada categoría en particular. Esto, sumado a la unificación de los jurados (uno de siete miembros para evaluar presentaciones y otro de cinco para la premiación final), busca agilizar procesos y, como se infiere, reducir costos.
Para los artistas y la industria cultural, esta resolución es un cambio de juego. Por un lado, la inclusión del diseño es una oportunidad y un reconocimiento a una disciplina que a menudo lucha por su espacio. Por otro lado, la simplificación de premios y la mención explícita de la "austeridad" generan incertidumbre. ¿Significa menos premios en total? ¿Afectará la calidad o cantidad de obras presentadas? El Gobierno busca eficiencia, pero el sector artístico podría percibirlo como una reducción en el apoyo o en la valoración de la diversidad creativa.