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El INV unifica y amplía el listado de variedades de uva aptas para vinos de calidad, Reserva y Gran Reserva, con el Torrontés Sanjuanino como gran estrella. ¿Fin de viejas restricciones y un impulso a la industria?
El Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) ha descorchado una noticia que hará brindar a muchos en la industria: la Resolución 57/2024 unifica y amplía el listado de variedades de uva Vitis vinífera L. reconocidas como aptas para la elaboración de vinos de calidad, incluyendo ahora a los prestigiosos Reserva y Gran Reserva. La gran novedad es la incorporación oficial del Torrontés Sanjuanino a este selecto club, un reconocimiento largamente esperado para esta cepa con identidad propia.
La medida no es menor. Hasta ahora, existían listados separados para vinos de calidad y para las categorías Reserva y Gran Reserva. Con esta unificación, el INV busca simplificar la normativa y potenciar la versatilidad de las bodegas para trabajar con un abanico más amplio de uvas reconocidas. El Torrontés Sanjuanino, tras estudios exhaustivos del INV y el INTA que confirmaron su aptitud enológica, se suma al listado de variedades blancas, acompañando a clásicos como Chardonnay y Sauvignon Blanc.
Pero la resolución va más allá: todos los vinos certificados como varietales, Reserva y Gran Reserva elaborados con las variedades listadas, quedan eximidos del cumplimiento del grado alcohólico mínimo anual que fija el organismo. Esto significa una flexibilidad invaluable para los enólogos, permitiéndoles enfocarse en la expresión del terruño y la calidad del vino sin la rigidez de un número preestablecido. Los vinos elaborados con cepas no listadas, sin embargo, deberán seguir cumpliendo con ese mínimo.
Esta decisión es un viento de cola para la vitivinicultura argentina. Al reconocer y promover la diversidad de cepas, se abre la puerta a la innovación y a la diferenciación en los mercados internacionales. La inclusión del Torrontés Sanjuanino no solo valida su potencial, sino que también impulsa la identidad regional y el orgullo por los productos locales.
"Es un paso enorme para modernizar la normativa y darle a nuestros productores la libertad que necesitan para innovar y competir a nivel mundial", afirmó un experto del sector.
Las Resoluciones Nros. C.11/11 y 30/24 han sido derogadas, marcando un antes y un después en la regulación vitivinícola. Este nuevo marco legal promete dinamizar el sector, fomentar la inversión en nuevas variedades y, en definitiva, elevar la vara de la calidad del vino argentino.