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Desde renuncias de alto perfil hasta la aprobación de gastos de caja chica y la anulación de resoluciones 'fantasma', el Boletín Oficial revela un frenético movimiento interno en los pasillos del Gobierno de la Ciudad. ¿Qué se esconde detrás de estos trámites?
El pulso de la administración pública nunca se detiene, y el Boletín Oficial es el termómetro de su actividad. Varias resoluciones de carácter puramente administrativo dejaron entrever el ajetreo interno en diferentes carteras del Gobierno porteño. Por un lado, la Resolución N° 79/SECTR/26 del Ministerio de Movilidad e Infraestructura, que acepta la renuncia de Agustín Ricciardi Wolfenson. ¿Un cambio de aire? ¿O un síntoma de tensiones internas? Los pasillos de la política siempre guardan secretos. Por otro, la Resolución N° 74/SECTR/26, del mismo ministerio, aprueba los gastos de caja chica común, un trámite que, aunque rutinario, siempre es un recordatorio de cómo se mueven los pequeños grandes montos del erario público. La Secretaría de Gobierno y Vínculo Ciudadano, con la Resolución N° 121/SECGVC/26, dejó sin efecto una vieja Resolución N° 226-SECGCYAC/14, en lo que parece una limpieza normativa que podría tener implicancias desconocidas. Finalmente, la Resolución N° 266/MHFGC/26 del Ministerio de Hacienda y Finanzas, en conjunto con Salud, convalida una disposición interna (N° 5-HGACD/26), un acto que subraya la complejidad de la cadena burocrática. Estos movimientos, aunque parezcan menores, son el engranaje invisible que mueve la maquinaria estatal y revelan las constantes reconfiguraciones de poder y gestión.