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La ANMAT revoluciona la regulación de alimentos con la unificación y agilización de registros para establecimientos y productos, derogando múltiples normativas. ¿Un paso hacia la modernización o una flexibilización riesgosa para el control?
La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) ha puesto en marcha un ambicioso plan de "simplificación y modernización" en el sector alimentario. A través de la Disposición 537/2025, el organismo busca unificar en un solo cuerpo normativo todos los procedimientos para la obtención de la Autorización o Aviso de Importación, el Registro Nacional de Establecimiento (RNE), el Registro Nacional de Producto Alimenticio (RNPA) y la autorización de envases y utensilios en contacto con alimentos.
Este cambio, que entra en vigencia con su publicación en el Boletín Oficial, deroga una batería de disposiciones anteriores, incluyendo las N° 14023/2016, 1307/2017, 10174/2017, 10100-E/2017, 10088/2017 y 2953/2021. El objetivo declarado es claro: "tramitar los expedientes con celeridad y eficacia, haciendo uso de los medios electrónicos disponibles y agilizar el flujo de los mismos".
Para las empresas del rubro alimenticio, esto podría significar una reducción significativa en los tiempos y costos administrativos, facilitando la producción, elaboración, fraccionamiento, comercialización, distribución, importación y exportación de alimentos. La medida se enmarca en un contexto de desregulación y busca promover una mayor fluidez en el mercado, especialmente tras modificaciones previas en los requisitos para importadores de países específicos, donde ahora bastará una declaración jurada y un certificado de libre venta.
Sin embargo, la gran pregunta es si esta simplificación mantendrá los estándares de control y fiscalización de la calidad y sanidad de los alimentos, que son la responsabilidad primaria del Instituto Nacional de Alimentos (INAL), dependiente de la ANMAT. Los trámites iniciados bajo las normativas derogadas serán aprobados conforme a esas prescripciones, pero todo lo nuevo se ajustará al flamante y unificado procedimiento. Una movida audaz que promete menos burocracia, pero que deberá demostrar que la agilidad no compromete la seguridad alimentaria de los argentinos.