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Dos nuevos tratados internacionales, con Luxemburgo y China, entran en vigor para aliviar la carga impositiva y combatir la evasión, un guiño a la inversión y la transparencia.
En un movimiento estratégico para atraer inversiones y facilitar el comercio internacional, Argentina activó la entrada en vigor de dos acuerdos fiscales cruciales. El primero, con el Gran Ducado de Luxemburgo, exime recíprocamente de impuestos sobre la renta y el patrimonio a las operaciones de aeronaves en el transporte internacional. Este convenio, celebrado en 2004 y aprobado por Ley N° 27.774, comenzó a regir el 15 de diciembre de 2024.
Pero la jugada más fuerte viene por el lado de Asia: también entró en vigencia el CONVENIO CON LA REPÚBLICA POPULAR CHINA para la eliminación de la doble imposición con respecto a los impuestos sobre la renta y sobre el patrimonio, y la prevención de la evasión y elusión fiscal. Firmado en 2018 y ratificado por Ley N° 27.780, este acuerdo es una herramienta vital para las empresas que operan entre ambos países, evitando que paguen dos veces por las mismas ganancias y bienes, y cerrando puertas a las maniobras fiscales. Entró en vigor el 26 de noviembre de 2024.
¿Qué implica esto para el bolsillo? Para las empresas argentinas con negocios en China o las aerolíneas que operan con Luxemburgo, significa mayor previsibilidad fiscal y una reducción potencial de costos operativos. Para el Estado, se espera que estos acuerdos fomenten un mayor flujo de capitales e inversiones, al reducir las barreras impositivas y generar un ambiente de negocios más atractivo. Además, la lucha contra la evasión y la elusión fiscal es un mensaje claro de compromiso con la transparencia internacional. Es un paso adelante en la integración económica global, con un ojo puesto en la competitividad y otro en la recaudación justa.