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El Ministerio de Ambiente bonaerense lanzó convocatorias para cubrir cargos clave en Evaluación Ambiental y Fiscalización. ¿Transparencia o una movida para acomodar fichas en la gestión?
El Boletín Oficial bonaerense reveló una serie de resoluciones que agitan el tablero en el Ministerio de Ambiente. Se trata de los llamados a concurso para cubrir de forma interina las jefaturas del Departamento de Evaluación Ambiental y del Departamento de Fiscalización. Estas dependencias, cruciales para el control y la fiscalización ambiental en la provincia, ahora buscan nuevos líderes bajo un esquema que genera más de una ceja levantada.
Se convoca a personal de planta permanente del Ministerio de Ambiente, enmarcados en la Ley N° 10.430, a participar en la selección. El objetivo es cubrir de forma transitoria estos puestos jerarquizados, siguiendo el “Reglamento de Proceso de Selección de Personal para la cobertura interina de cargos con asignación de funciones jerarquizadas de jefe/a de departamento y subdirector/a”, aprobado por el Decreto N° 24/24.
Aunque se presenta como una medida para “promover la carrera administrativa” y “mejorar el funcionamiento”, la naturaleza interina de estos nombramientos puede generar inestabilidad y falta de continuidad en políticas ambientales a largo plazo. La eficacia de la evaluación y fiscalización ambiental impacta directamente en la calidad de vida de los bonaerenses y en la sostenibilidad de las empresas. Si estos puestos no tienen una dirección sólida y permanente, las consecuencias podrían ser graves para el medio ambiente y la salud pública.
La cobertura interina de cargos sensibles siempre abre la puerta a especulaciones sobre la meritocracia y la influencia política. Los puestos de Jefe/a de Departamento de Evaluación Ambiental y de Fiscalización son fundamentales para la aplicación de normativas, la gestión de residuos y el control de la contaminación. La Ley N° 10.430, el Decreto N° 363/96, el Decreto N° 89/22 y el reciente Decreto N° 24/24 son el marco legal que sustenta estos llamados, pero la pregunta es si el espíritu de la carrera administrativa se cumple a rajatabla o si hay otros intereses en juego.
Para los ciudadanos, es clave estar atentos a quiénes ocuparán estos roles y cómo se desempeñarán, ya que sus decisiones impactarán directamente en el aire que respiramos y el agua que consumimos. La transparencia en estos procesos es fundamental para la confianza pública.