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Argentina y Paraguay aprueban un polémico plan de dragado de fondos duros para asegurar la navegabilidad del Alto Paraná. La COMIP da luz verde a Riverpar S.A. para una obra clave que promete reactivar el transporte fluvial, pero con la lupa ambiental encima. ¿Adiós a los costos extra y riesgos de varadura?
La Comisión Mixta Argentino-Paraguaya del Río Paraná (COMIP) acaba de dar el bombazo que el sector fluvial esperaba: ¡luz verde al "PLAN DE MEJORAS COMPLEMENTARIAS EN LA VÍA NAVEGABLE DEL ALTO PARANÁ – TRAMO COMIP"! Esta megaobra, presentada por la firma Riverpar S.A. (ATRIA /ROCKTREE), busca resolver el drama de los fondos duros y semiduros que venían frenando el transporte de cargas en puntos críticos del río, especialmente en la zona de Ituzaingó (KM 1450 -1460).
La resolución conjunta de los delegados argentino y paraguayo de la COMIP autoriza la remoción de estos "afloramientos rocosos" que, según los informes técnicos, "generan riesgos de varadura, daños en embarcaciones y pérdida de eficiencia". El objetivo es ambicioso: garantizar una navegabilidad constante de 10 pies y un canal de 110 metros de ancho, ¡apto para convoyes de hasta 20 barcazas! Esto no es poca cosa; significa un alivio gigante para los armadores y dadores de cargas que venían sufriendo sobrecostos y demoras.
La necesidad de esta intervención surgió cuando el Plan de Dragado original (licitación 89/2024 de Paraguay) se topó con estos suelos inesperadamente duros en abril de 2025. El sector privado, a través de entidades como CATERPPA y CAFYM, puso el grito en el cielo y propuso soluciones urgentes. Así nació este proyecto complementario, que promete usar técnicas de dragado "habituales" y de "impacto considerablemente menor".
Mientras el proyecto avanza, la COMIP insiste en que la aprobación no exime a Riverpar S.A. del cumplimiento de todas las certificaciones ambientales obligatorias y demás requisitos normativos de ambos países. Un Plan de Abordaje Ambiental elaborado por la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNNE y la coordinación con el Instituto Correntino de Agua y Ambiente (ICAA) buscan garantizar la supervisión y mitigación de cualquier impacto. La COMIP, por su parte, se compromete a realizar relevamientos batimétricos pre y post dragado.
"La remoción controlada de fondos duros y el posterior dragado se considera una medida técnica necesaria para reestablecer y mantener las condiciones adecuadas de navegabilidad, garantizando además la integridad de las obras existentes y el cumplimiento de los parámetros de diseño del canal…" – Informe Técnico de la COMIP
Esta medida es un golazo para la logística y el comercio regional, pero requerirá una vigilancia férrea para asegurar que el desarrollo no pise los derechos de la naturaleza. ¡El Paraná se prepara para una nueva era, pero el ojo público estará atento!