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En un movimiento sorpresivo, el Ministerio de Economía habilita a los exportadores a convertir sus saldos a favor por impuestos y reintegros en pesos a dólares. Una medida que busca dar previsibilidad y alivio a un sector clave, pero con letra chica y plazos ajustados.
El Ministerio de Economía, a cargo de Luis Andrés Caputo, sacudió el tablero del comercio exterior con la Resolución 1834/2025, una medida que puede ser un verdadero salvavidas para miles de exportadores argentinos. ¿La novedad? Se instruye a la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) para que permita a los contribuyentes expresar en dólares estadounidenses sus saldos a favor de libre disponibilidad de impuestos nacionales vinculados a operaciones de comercio exterior y los Reintegros a la Exportación.
Esto aplica a los montos acumulados hasta el 31 de octubre de 2025, inclusive. Los interesados tendrán tiempo hasta el 1° de marzo de 2026 para optar por esta dolarización. La conversión se realizará al tipo de cambio vendedor del Banco de la Nación Argentina vigente el día de publicación de la resolución. A partir del 1° de enero de 2027, estos saldos dolarizados podrán ser solicitados para compensación contra tributos interiores y aduaneros, o su devolución, considerando el tipo de cambio comprador del Banco Nación del día anterior a la operación.
En un país con una historia de alta inflación y devaluaciones recurrentes, tener saldos a favor en pesos es como tener un helado en el desierto: se derrite. Esta medida les da a los exportadores una previsibilidad invaluable, permitiéndoles proteger el valor de sus créditos fiscales y reintegros frente a la volatilidad del peso. Es una respuesta directa a un reclamo histórico del sector, que a menudo veía cómo el valor de sus recuperos se licuaba antes de poder utilizarlos.
El contexto es clave: Argentina necesita desesperadamente dólares y fomentar las exportaciones. Al brindar esta estabilidad financiera, el Gobierno busca incentivar la actividad exportadora y mejorar la competitividad de las empresas en el mercado global. Sin embargo, la medida también implica que el Estado asume el riesgo cambiario de esos saldos a futuro, un costo que no es menor.
Para el ciudadano común, si bien no afecta directamente, esta política busca fortalecer un sector que es motor de la economía y generador de divisas. Un sector exportador más robusto puede significar más inversión, empleo y, a la larga, una mayor estabilidad económica para todos. La clave ahora es que los exportadores se informen y actúen dentro de los plazos establecidos, ya que la oportunidad es única y los tiempos, ajustados.