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El Banco Central reglamenta el uso de QR para pagar el transporte público, estableciendo un estándar único y demorando su implementación hasta nuevas especificaciones técnicas. ¿Adiós a la multiplicidad de apps y una espera forzada para los usuarios?
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) lanzó un fuerte golpe de timón en la esperada implementación del "Viaje con Transferencia" (VCT) para el transporte público. A través de la Comunicación "A" 8138/2024, el organismo regulador puso freno a la proliferación de soluciones dispares y estableció reglas claras, aunque con un costo: la demora en su puesta en marcha.
La medida obliga a todas las entidades financieras y proveedores de servicios de pago (PSP) que quieran ofrecer VCT a utilizar un código QR único y estandarizado, específicamente el regulado en el punto 4.1. del texto ordenado sobre Sistema Nacional de Pagos en su modalidad "consumer presented". Esto significa que no habrá lugar para códigos QR propios o alternativos para este fin. Lo más impactante para los usuarios es que el servicio no podrá ofrecerse hasta que el propio BCRA divulgue las especificaciones técnicas particulares y los flujos operativos a aplicar. ¡Una espera forzada!
Para el ciudadano de a pie, esto implica que la promesa de pagar el colectivo o el tren directamente con el celular, usando una transferencia desde su cuenta, se pospone indefinidamente hasta que el BCRA decida que el sistema está listo. Las empresas del sector financiero, por su parte, deberán ajustar sus desarrollos a esta única normativa, lo que a largo plazo podría generar un ecosistema más eficiente, pero en el corto, paraliza la innovación individual.
Esta comunicación surge en el marco del Decreto 698/24, que ya había habilitado la opción de VCT. El BCRA, en un claro movimiento intervencionista, busca evitar un caos de interoperabilidad y garantizar un sistema de pagos unificado y seguro para el transporte. Es una medida que prioriza la estandarización y la seguridad sobre la velocidad de implementación y la libertad de desarrollo de cada actor del mercado. Si bien la estandarización es crucial para la eficiencia a largo plazo, la demora en el despliegue podría generar frustración entre los usuarios que esperaban esta funcionalidad con ansias. Es un claro ejemplo de cómo la regulación, aunque bien intencionada, puede ralentizar la adopción de nuevas tecnologías.