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La Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) otorga nuevas licencias y renovaciones al personal de instalaciones nucleares, pero una resolución genera controversia al perdonar deudas a la CNEA. ¿Se prioriza la operación sobre la ley?
La Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN), el organismo que vela por la seguridad nuclear en Argentina, ha emitido dos resoluciones clave. Por un lado, la Resolución 606/2024 otorga licencias individuales, autorizaciones específicas y renovaciones para el personal que opera en Instalaciones Clase I. Esto asegura que solo personal debidamente capacitado y certificado maneje la tecnología nuclear, un pilar fundamental para la seguridad pública y el desarrollo energético del país.
"Otorgar las Licencias Individuales, las Autorizaciones Específicas y las renovaciones de las Autorizaciones Específicas para el personal que se desempeña en Instalaciones Clase I..."
Sin embargo, la Resolución 607/2024 trae un giro inesperado y potencialmente controversial. Si bien también otorga renovaciones de autorizaciones específicas para personal de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) en Instalaciones Clase I, lo hace con una "excepción" a la Ley N° 24.804. Esta ley establece que los licenciatarios deben abonar anualmente una tasa regulatoria por adelantado. La ARN reconoce que la CNEA "adeuda el pago de la tasa regulatoria", pero decide dar curso favorable a las tramitaciones "por razones de interés público" y autoriza que el pago se efectúe con posterioridad.
Esta medida, aunque busca no interrumpir operaciones críticas de la CNEA, plantea preguntas sobre la equidad y la aplicación de la ley. ¿Se sienta un precedente para otras entidades estatales? ¿Cómo afectará esto a la recaudación de la ARN y su autonomía financiera? Para el ciudadano, significa que la seguridad nuclear sigue siendo prioritaria, pero el manejo de los fondos estatales y las excepciones a la normativa merecen una atención especial y un seguimiento periodístico.