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La Aduana no da tregua: avisos oficiales por mercadería incautada, evasión de tributos y una misteriosa carga orgánica en Ezeiza que lleva años sin dueño. El control se endurece y los contribuyentes, al límite.
El brazo aduanero del Estado argentino está en plena ofensiva, y el Boletín Oficial se convierte en el megáfono de una serie de advertencias y sanciones que resuenan en todo el país. Desde Gualeguaychú hasta La Quiaca, pasando por San Juan y el mismísimo Ezeiza, la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) despliega su artillería legal contra infractores y contrabandistas.
La Aduana de Gualeguaychú, en un aviso oficial, notifica resoluciones sobre mercaderías interdictadas en operativos de Gendarmería Nacional y agentes aduaneros. Nombres como Victoria SANTACROCE, Ángel LUCAS y Diego Javier LUCK aparecen en la lista, enfrentando procedimientos por infracciones aduaneras. La posibilidad de apelar ante el Tribunal Fiscal o la Justicia Federal se mantiene, pero la señal es clara: el control en las fronteras se intensifica. Gustavo Ariel BALTRONS DEL ARCO también figura en esta lista, evidenciando que la mira está en individuos.
El panorama se vuelve aún más tenso en La Quiaca, donde la Aduana publica un edicto citando a varias personas por ignorar su domicilio, acusadas de graves infracciones al Código Aduanero (Ley 22.415). Las multas mínimas son impactantes: desde $108.749,70 hasta la escalofriante cifra de $7.173.664,98 para casos como el de Julio Fernando VILTE y Sebastián Miguel SARDO, a quienes se les imputan infracciones del Artículo 987, además de tributos en dólares. La opción de pago voluntario con efectos extintivos de la acción penal es una vía, pero la presión es inmensa.
En San Juan, el foco se posa sobre FREDDY FABIAN GONZALEZ CARVAJAL, citado por una infracción del Artículo 970, con una multa mínima de $414.361,60 y tributos aplicables que superan los U$S 10.000 (incluyendo Derechos de Importación, T.E., IVA e Impuesto a las Ganancias). La Aduana no solo busca sancionar, sino también recuperar los fondos adeudados al Estado.
Y como si fuera poco, desde el Departamento Procedimientos Legales Aduaneros, un edicto revela una historia que huele a misterio: una actuación iniciada en 2018 por "material orgánico" hallado en 2016 en la Terminal de Cargas de Ezeiza. Se investiga una posible infracción al Artículo 947 del Código Aduanero, pero no se ha identificado al titular de la mercadería. ¿Qué era ese material? ¿Por qué la investigación lleva tantos años sin un responsable? Este caso, que se publica "por ignorarse el domicilio", añade una capa de intriga a la ya compleja trama de control aduanero.
En síntesis, la Aduana está enviando un mensaje contundente: la evasión y el contrabando tienen un costo alto, y el Estado está dispuesto a utilizar todas sus herramientas legales para garantizar el cumplimiento de las normativas.