Recibe los análisis más provocadores del Boletín Oficial. No es una newsletter, es un manifiesto diario.
Nos tomamos en serio tu privacidad. No compartiremos tu información.
La Oficina de Integridad Pública le metió un flor de multón a Juan María Furnari por presentar tarde su Declaración Jurada Patrimonial. ¿Un llamado de atención a la transparencia o un simple descuido burocrático con sabor a sanción ejemplar?
¡Atención, funcionarios! La Oficina de Integridad Pública no se anda con chiquitas y acaba de imponer una multa a Juan María Furnari por haber presentado fuera de plazo su Declaración Jurada Patrimonial y de Intereses Inicial. Esta medida, publicada en la Resolución N° 112/OFIPP/25, es un claro recordatorio de que la transparencia no es una opción, sino una obligación para quienes ocupan cargos públicos.
La Declaración Jurada Patrimonial y de Intereses es una herramienta fundamental para la prevención de la corrupción, ya que permite controlar la evolución del patrimonio de los funcionarios y detectar posibles enriquecimientos ilícitos o conflictos de intereses. Presentarla en tiempo y forma es un pilar de la ética pública.
Esta sanción, aunque individual, envía un mensaje contundente a todo el universo de empleados y funcionarios del Estado: los plazos importan y la fiscalización existe. En un país donde la corrupción es una preocupación constante para la ciudadanía, cada multa por incumplimiento de este tipo es un paso (aunque pequeño) hacia una administración más limpia.
Si bien el monto de la multa no se detalla, el hecho de que se haga pública la sanción ya es una medida de escarnio y un llamado a la responsabilidad. Los ojos de la sociedad están puestos en la integridad de sus representantes.