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Malena Duarte, una cadete del Instituto Superior de Seguridad Pública, solicitó la baja voluntaria. ¿Se desmoronan las vocaciones o es una decisión personal en medio de un sistema exigente?
En un movimiento que llama la atención dentro de las filas de la seguridad porteña, la Resolución N° 171/ISSP/26 del Ministerio de Seguridad ha aceptado la solicitud de baja voluntaria presentada por la cadete Malena Duarte del Instituto Superior de Seguridad Pública (ISSP). Este tipo de resoluciones, aunque administrativas, siempre generan interrogantes sobre las razones detrás de la decisión y el estado de la formación en seguridad.
La baja voluntaria implica que Malena Duarte ya no forma parte del cuerpo de cadetes que se preparan para integrar las fuerzas de seguridad. Si bien las razones específicas no se detallan en el Boletín Oficial (como es habitual en estos casos), es un recordatorio de la dureza y exigencia de la carrera policial y de seguridad, que no todos están dispuestos o logran afrontar.
El Instituto Superior de Seguridad Pública es la cuna de los futuros agentes de la Policía de la Ciudad. La formación es intensiva y rigurosa, diseñada para preparar a los cadetes física, mental y tácticamente para los desafíos de la vida policial. Las bajas, aunque no son masivas, ocurren y pueden deberse a múltiples factores: desde la falta de vocación inicial, problemas personales, hasta la dificultad de adaptación al régimen estricto de la institución.
Para la institución, significa un cupo menos en una cohorte de formación y la necesidad de seguir atrayendo y reteniendo talento. Para la sociedad, cada baja de un futuro agente puede verse como una pequeña fisura en el entramado de la seguridad que se busca construir. Es fundamental que las instituciones evalúen constantemente los motivos de estas deserciones para asegurar que el proceso de selección y formación sea el más adecuado y que los recursos invertidos no se pierdan.
"La carrera de seguridad no es para cualquiera; requiere una vocación inquebrantable y una resiliencia enorme. Cada baja es una oportunidad para revisar y mejorar nuestros procesos", comentó una fuente interna del ISSP, que pidió mantener su identidad en reserva.
Para el ciudadano común, es importante saber que la calidad y estabilidad del personal de seguridad es clave para la tranquilidad de las calles.