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La provincia de Buenos Aires recorta drásticamente el proyecto de bajadas inclusivas en Necochea y Quequén: la escalada de costos por inflación deja solo una, modificando ubicación y nombre. ¿Un golpe a la accesibilidad o una gestión realista ante la crisis?
La cruda realidad económica golpea de lleno en la costa bonaerense. Lo que prometía ser un gran avance en accesibilidad para los balnearios de Necochea y Quequén, se desinfla por la imparable inflación. Las Resoluciones N° 79-MPCEITGP-2026 y N° 111/2023 revelan un ajuste dramático: el ambicioso proyecto de 'Ejecución de bajadas públicas inclusivas' que preveía tres accesos, se reduce a una única bajada en Necochea.
Originalmente, el Municipio de Necochea había recibido un apoyo económico de $19.874.384 para la construcción de estas infraestructuras. Sin embargo, el tiempo transcurrido desde la formulación del proyecto en enero de 2025 y la 'coyuntura económica nacional' —léase, la inflación galopante, la suba de insumos y los mayores costos laborales— hicieron que el presupuesto se disparara. Ante esta situación, se decidió destinar el aporte provincial a una sola bajada, cambiando el nombre del proyecto a 'Ejecución de bajada pública inclusiva en balnearios de Necochea'.
Además del recorte, la ubicación de la única bajada también sufrió modificaciones por 'razones estrictamente proyectuales', trasladándose a Avenida 2 y Avenida 79. Argumentan que esta nueva localización presenta una menor diferencia de nivel entre la vereda y la playa, optimizando la accesibilidad y reduciendo la complejidad constructiva. El Ministerio de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica considera que esta readecuación es 'razonable técnica y económicamente'.
'La realización de la obra deviene en un factor significativo para el desarrollo turístico del Municipio, dado el impacto en la oferta y prestación de servicios a los visitantes, que trae aparejado un dinamismo en la economía, producción local y los consecuentes beneficios directos en los diversos sectores de la población.'
Este recorte es un claro síntoma de cómo la inestabilidad económica afecta directamente la concreción de proyectos sociales y turísticos. Para los ciudadanos, esto significa una reducción en la infraestructura de accesibilidad prometida. ¿Será suficiente una sola bajada para cubrir las necesidades de accesibilidad en una zona tan importante? La sociedad espera respuestas, y sobre todo, soluciones más estables para que estas iniciativas no queden a mitad de camino. Es crucial estar atentos a futuras partidas presupuestarias para ver si se retoman estos proyectos vitales para la inclusión.