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El Ministerio de Salud otorgó una polémica excepción a Molinos Río de la Plata S.A. para no enriquecer con vitaminas y hierro las tapas de empanada "La Salteña con espinaca", alegando cambios en el sabor. ¿Salud pública o paladar exquisito?
Una resolución del Ministerio de Salud ha encendido las alarmas y desatado la controversia en el ámbito de la salud pública y la industria alimentaria. La Secretaría de Gestión Sanitaria ha concedido una excepción a la reconocida empresa Molinos Río de la Plata S.A., permitiéndole elaborar su producto "Tapas para empanada con espinaca, Marca: La Salteña, Nombre de fantasía: Sabor y color tapas para empanadas espinaca" utilizando harina sin enriquecer.
La Ley N° 25.630 es clara: exige que los productos alimenticios que usan harina estén adicionados con hierro, ácido fólico, tiamina, riboflavina y niacina. ¿El objetivo? Prevenir enfermedades graves como las anemias y las malformaciones del tubo neural en la población. Sin embargo, el Decreto N° 597/03, reglamentario de esta ley, contempla excepciones si se demuestran resultados negativos en estudios de factibilidad, estabilidad y lapsos de aptitud.
Molinos Río de la Plata S.A. presentó un informe técnico que, según la resolución, demuestra que "las propiedades sensoriales del alimento se ven afectadas cuando se incluye el núcleo vitamínico mineral requerido" por la ley. La Comisión de Asesoramiento, encargada de evaluar estas solicitudes, sugirió hacer lugar a la excepción, y así se resolvió.
Esta decisión plantea una pregunta fundamental: ¿Qué pesa más, la salud de los consumidores o las "propiedades sensoriales" de un producto? Si bien es cierto que la ley permite excepciones, la justificación de un cambio en el sabor podría abrir una puerta peligrosa para que otras empresas busquen eximirse de una obligación que tiene un impacto directo y masivo en la salud pública. Los consumidores que eligen este producto en particular podrían estar perdiendo la oportunidad de incorporar micronutrientes esenciales que la política pública busca garantizar.
Es crucial que los ciudadanos estén atentos a las etiquetas y a este tipo de resoluciones que, aunque parezcan técnicas, tienen un impacto directo en lo que comemos y en nuestra salud. La aplicación de la Ley N° 25.630 es una función del Ministerio de Salud, y este tipo de excepciones deben ser analizadas con lupa para evitar que el espíritu de prevención se diluya.