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Con un decreto sorpresivo, el Presidente exime de derechos de importación, IVA y otros tributos a los libros y materiales para la 50ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, con un tope de USD 15.000 por país. Una medida que busca impulsar la cultura y el intercambio, pero que genera debate sobre el rol del Estado.
En un gesto que busca oxigenar la cultura y el intercambio internacional, el Gobierno Nacional, a través del Decreto 255/2026, acaba de eximir del pago de derechos de importación, Impuesto al Valor Agregado (IVA) y otras tasas a una vasta gama de productos destinados a la Quincuagésima Exposición Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. La medida, que rige para libros, materiales complementarios como fotografías, discos, videos y hasta elementos de decoración de stands, busca facilitar la participación de países extranjeros y enriquecer la oferta cultural.
El alcance de la exención es significativo: afecta a mercaderías clasificadas en partidas arancelarias como 49.01 a 49.05 y 49.11, con un tope de USD 15.000 (valor FOB) por cada país participante. Además, se exime del IVA y de impuestos internos la venta de estos productos al público durante la feria. La Fundación El Libro (CUIT 30-60954008-3), organizadora del evento que se realizará del 21 de abril al 11 de mayo de 2026 en La Rural, había solicitado esta dispensa, argumentando que la feria acrecentará el intercambio tecnológico, comercial y cultural.
Aunque la iniciativa es celebrada por el sector cultural, no deja de generar debate. Mientras algunos ven una política acertada para promover la lectura y fortalecer la feria como un polo latinoamericano, otros podrían cuestionar el costo fiscal de estas exenciones en un contexto de austeridad. La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) será la encargada de fiscalizar que la mercadería ingresada con estos beneficios se destine exclusivamente a los fines de la ley. ¿Es este un guiño al sector cultural o una señal de flexibilización en la política de importaciones? Lo cierto es que, por unos días, la cultura tendrá un respiro impositivo.