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La Secretaría de Energía agita el tablero eléctrico: autoriza un megaparque solar en San Juan y, al mismo tiempo, una central térmica histórica anuncia su posible despedida del sistema. ¿El futuro es verde o se apaga la luz?
El sector energético argentino vive días de ebullición, con anuncios que marcan un claro contraste en la matriz productiva. Por un lado, la Resolución 58/2026 de la Secretaría de Energía da luz verde a un gigante de las renovables: el Parque Solar Fotovoltaico HUNUC I, de CENTRAL PUERTO S.A., ubicado en Sarmiento, San Juan. Con una potencia de 140 MW, este proyecto es una bocanada de aire fresco para la transición energética y su ingreso al Mercado Eléctrico Mayorista (MEM) es un paso crucial. La luz verde llega tras cumplir con requisitos técnicos y ambientales, incluyendo la aprobación del Estudio de Impacto Ambiental.
Esta autorización no solo suma capacidad de generación limpia al Sistema Argentino de Interconexión (SADI), sino que también pone un ojo en la responsabilidad: cualquier sobrecosto o penalidad por indisponibilidad será cargado directamente a Central Puerto S.A., un detalle que busca evitar que fallas en la nueva infraestructura afecten a otros agentes del MEM.
Pero mientras el sol brilla para las renovables, una sombra se cierne sobre la generación tradicional. Un Aviso Oficial de la Subsecretaría de Energía Eléctrica comunicó la solicitud de CENTRAL DIQUE SOCIEDAD ANÓNIMA para desvincular su Central Térmica DIQUE del MEM. Este pedido abre un período de 10 días para objeciones, lo que podría significar el fin de una era para esta planta. La salida de centrales térmicas, aunque a veces necesaria, genera interrogantes sobre la estabilidad del suministro, especialmente en momentos de alta demanda.
Para la sociedad, la entrada de HUNUC I significa una apuesta por la sustentabilidad y la reducción de la huella de carbono, además de posibles beneficios económicos a largo plazo por la menor dependencia de combustibles fósiles. La posible desvinculación de Central Dique requerirá un análisis cuidadoso para asegurar que no haya impactos negativos en la oferta energética. Estos movimientos reflejan la compleja dinámica del sector, donde la modernización y la eficiencia energética buscan su lugar en un sistema históricamente dependiente de fuentes convencionales.