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El INASE endurece las reglas para la comercialización de semillas de avena, imponiendo la clase fiscalizada de forma gradual hasta 2028. ¿Fin de la semilla 'barata' y un golpe a los pequeños productores?
El Instituto Nacional de Semillas (INASE) ha metido un verdadero sacudón en el sector agrícola con la Resolución 631/2024. Esta medida modifica la Resolución N° RESOL-2023-216-APN-INASE#MEC y establece un cronograma escalonado para la comercialización obligatoria de semilla de avena (Avena sativa L. y Avena bizantina K. Koch) en Clase Fiscalizada.
La normativa anterior ya apuntaba a la fiscalización, pero ahora se fijan plazos concretos y un camino sin retorno: a partir del 1 de enero de 2028, toda la semilla de avena comercializada en el país deberá ser fiscalizada. Pero la movida empieza ya mismo con un esquema gradual para los productores y comercializadores:
Además, la resolución es lapidaria: queda prohibida la identificación de semilla si no se cumple con la producción y comercialización de material fiscalizado en las proporciones establecidas. El incumplimiento será penalizado según la Ley de Semillas y Creaciones Fitogenéticas N° 20.247, lo que significa multas y sanciones severas.
Desde el INASE argumentan que el objetivo es garantizar semilla de alta calidad, resguardar la identidad varietal y promover el uso de germoplasma moderno y mejorado, combatiendo de paso el circuito ilegal. Sin embargo, la movida no cae bien en todos lados. Actualmente, gran parte del mercado se mueve con semillas de dominio público, producidas sin inspección oficial y, por ende, más económicas. Esta nueva regulación podría incrementar significativamente los costos para los agricultores, especialmente los pequeños y medianos, que dependen de esa semilla más accesible. La "evolución tecnológica" que pregona el INASE se traduce, para muchos, en una barrera de entrada y un golpe al bolsillo.
"Esto fuerza a todos a pasar por el aro de la fiscalización, que tiene un costo. Para el productor chico, es un gasto más que se suma a un contexto ya complicado", advierte un referente del sector.
Será crucial ver cómo el mercado se adapta a esta nueva realidad, que busca elevar los estándares de calidad pero que, en el camino, podría dejar a muchos productores con la soga al cuello. El INASE promete "afianzar los mecanismos de control", lo que augura un futuro de mayor presión y vigilancia sobre el comercio de semillas de avena.