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En un intento por fortalecer la transparencia, el Tribunal de Tasaciones de la Nación aprueba su propio Código de Ética, alineado con convenciones internacionales y la Oficina Anticorrupción. Una movida clave para blindar la función pública y restaurar la confianza ciudadana en un organismo vital.
En una clara señal de compromiso con la transparencia y la lucha contra la corrupción, el Tribunal de Tasaciones de la Nación ha oficializado la aprobación de su "Código de Ética del Tribunal de Tasaciones de la Nación" mediante la Resolución 18/2026. Este documento, que entrará en vigencia inmediatamente tras su publicación, busca establecer un marco riguroso de principios y normas éticas para todos sus funcionarios, desde la alta dirección hasta el personal de base.
La medida no es aislada; se enmarca en las obligaciones de Argentina bajo tratados internacionales como la Convención Interamericana Contra la Corrupción (CICC) y la Convención de las Naciones Unidas Contra la Corrupción (CNUCC), además de la Ley de Ética en el Ejercicio de la Función Pública N° 25.188. El objetivo es claro: maximizar la prevención y detección de posibles hechos de corrupción o conductas contrarias a la ética pública en un organismo que maneja valuaciones de bienes y, por ende, es susceptible a presiones e intereses.
El nuevo Código detalla objetivos, valores, principios, responsabilidades, incompatibilidades y sanciones, buscando reforzar la confianza en el organismo y en la relación entre el sector público y privado. Para el ciudadano común, esto significa una esperanza de mayor probidad en un área sensible de la administración pública, donde la valuación de activos puede tener un impacto millonario. La Coordinación de Recursos Humanos será la encargada de implementar y difundir este código, que promete ser una herramienta fundamental para la integridad en la gestión pública. ¿Será suficiente para blindar al Tribunal de Tasaciones de los vicios del pasado? Solo el tiempo y una fiscalización implacable lo dirán.