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El organismo clave del cine argentino sufre una profunda reestructuración interna y lanza un polémico "sistema de puntaje" para acceder a subsidios. ¿Más transparencia o más burocracia para los artistas?
El Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) no para de generar noticias y controversias. Dos resoluciones recientes del Boletín Oficial revelan una profunda reestructuración interna (Resolución 117/2024) y la implementación de un novedoso pero aún misterioso "sistema de puntaje" para la clasificación de películas terminadas que buscan subsidios (Resolución 122/2024).
La Resolución 117/2024, que entrará en vigencia el 1° de enero de 2025, aprueba una nueva estructura organizativa del INCAA, dejando sin efecto resoluciones anteriores y suprimiendo unidades operativas. El argumento oficial es la búsqueda de "mecanismos y procesos ágiles" para cumplir la misión del organismo. Esto, en el marco de la política de "racionalización" del Estado, podría significar la desaparición de áreas clave o un reacomodamiento que cambie el rumbo de la política de fomento cultural.
Pero la medida que más revuelo genera es la Resolución 122/2024. Esta aprueba un "SISTEMA DE PUNTAJE" obligatorio para clasificar películas terminadas que quieran acceder a subsidios. Si bien se promociona como una forma de asegurar la "transparencia y objetividad", los detalles de cómo funcionará este sistema (criterios, ponderaciones) no están en el texto de la resolución, sino en un anexo web. Este misterio genera incertidumbre en la industria cinematográfica, que ya viene golpeada por recortes y cambios.
Además, se establece un quórum de solo tres integrantes para los Comités de Clasificación y Apelación de Películas Terminadas, lo que podría acelerar decisiones, pero también concentrar el poder. Los cambios de director y/o productor en un proyecto ahora también deberán ser evaluados por estos comités. Para los cineastas, esto representa una nueva capa de burocracia y control sobre sus producciones, donde un puntaje o la aprobación de un comité pueden definir si un proyecto recibe el tan ansiado apoyo estatal o queda en el limbo. La industria estará con los ojos bien abiertos sobre cómo se aplicarán estas nuevas reglas del juego.