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El Ministerio de Salud de la Ciudad otorga una licencia remunerada a una profesional para capacitación. Una movida que apuesta a la formación continua, ¿o es un privilegio en tiempos de austeridad?
En una jugada que resalta la importancia de la capacitación continua, el Ministerio de Salud de la Ciudad de Buenos Aires decidió otorgar una licencia con goce de haberes por capacitación a Estela D´Isa (Resolución N° 1393/MSGC/26). Aunque sea una medida individual, no deja de ser un reflejo de la política de un organismo de invertir en la formación de su capital humano.
Esta decisión permite a la profesional dedicarse plenamente a su desarrollo académico o técnico, sin la preocupación económica. Para el individuo, es una oportunidad invaluable de crecimiento. Para el sistema de salud, la idea es que esta inversión se traduzca en una mejora de las capacidades del staff y, por ende, en una mejor atención para los pacientes.
El contexto es clave. La capacitación continua es absolutamente vital en el ámbito de la salud, donde los avances científicos y tecnológicos son constantes. Sin embargo, otorgar licencias remuneradas siempre genera debate sobre el uso de los fondos públicos, especialmente en un momento donde la austeridad es la bandera. Es fundamental que el retorno de esta inversión sea tangible y beneficie directamente al servicio público de salud.
Para el ciudadano de a pie, este tipo de licencias, si bien no tienen un impacto inmediato y masivo, a largo plazo pueden significar una mejora en la calidad de la atención médica. Un profesional mejor capacitado es un activo invaluable. La clave está en garantizar que esta formación se aplique eficazmente al regreso de la profesional, y que su puesto no quede desatendido durante su ausencia, afectando la operatividad diaria del hospital.