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El Hospital Luisa C. de Gandulfo autorizó una polémica licitación privada por más de 72 millones de pesos para reactivos y hormonas. La adquisición, que abarca hasta fin de 2026, despierta dudas sobre la transparencia del gasto público en salud.
Una nueva disposición del Boletín Oficial bonaerense ha encendido las alarmas sobre el gasto público en salud. Se trata de la Disposición N° 843-HIGALCGMSALGP-2026, que autoriza al Hospital Luisa C. de Gandulfo a realizar una Licitación Privada N° 33/2026 para la adquisición de reactivos especiales y hormonas. El monto en cuestión es escalofriante: $72.852.189,60, con una reserva adicional por la misma suma para futuras ampliaciones, lo que podría duplicar la cifra final.
Estos insumos son vitales para el Servicio de Laboratorio del hospital, garantizando el suministro desde el 1 de mayo hasta el 31 de diciembre de 2026. En principio, la medida busca asegurar el funcionamiento de un área crítica para el diagnóstico y tratamiento de miles de pacientes. Sin embargo, el uso de una 'licitación privada' para una suma tan abultada siempre genera interrogantes sobre la competencia y la eficiencia en la asignación de recursos. La Oficina de Compras, Contrataciones y Suministros fue la encargada de gestionar esta adquisición, basándose en el justiprecio elaborado según la última compra.
La operación se encuadra en la Ley 13.981/09 y su decreto reglamentario 59/19, normativas que regulan las contrataciones provinciales. La Contaduría General de la Provincia, mediante la Resolución N° 76/19, establece el uso de pliegos de bases y condiciones generales. A pesar de la legalidad formal, la naturaleza 'privada' de la licitación y el monto involucrado ameritan una lupa periodística, especialmente en un contexto donde la austeridad es la bandera.
Si bien la compra asegura insumos médicos cruciales, el destino de casi 73 millones de pesos de las rentas generales pone en relieve la necesidad de extrema transparencia. Los ciudadanos tienen derecho a saber si esta es la forma más eficiente y económica de adquirir estos materiales. La industria farmacéutica y de insumos médicos será la beneficiaria directa, mientras que la sociedad espera que estos fondos se traduzcan en una mejor atención para todos y no en sobreprecios. Es fundamental que se extremen los controles para evitar cualquier tipo de irregularidad.