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El Ministerio de Salud valida la excelencia de programas de residencia en hospitales clave como el Garrahan y el San Roque de Jujuy, impulsando la calidad formativa pero con una advertencia sobre ciertas especialidades.
En un paso crucial para la formación de los futuros profesionales de la salud, el Ministerio de Salud, a través de la Dirección Nacional de Calidad y Desarrollo del Talento en Salud, ha reconocido con la máxima calificación (Nivel A) a varias residencias médicas en dos instituciones de renombre: el Hospital de Pediatría S.A.M.I.C. 'Prof. Dr. Juan P. Garrahan' y el Hospital San Roque de Jujuy. Una noticia que celebra la calidad educativa, pero que también trae una advertencia importante para los especialistas del interior.
En el caso del prestigioso Hospital Garrahan, las residencias en Cirugía Cardiovascular Pediátrica, Pediatría y la articulada en Pediatría y Neonatología obtuvieron el Nivel A, lo que les garantiza un reconocimiento por un período de cinco años. Esto significa que los médicos en formación en estas especialidades están recibiendo una educación de vanguardia, vital para el futuro de la medicina infantil en Argentina. La medida refuerza la importancia de la formación de posgrado de calidad y asegura que los egresados de estos programas contarán con el aval oficial del Ministerio.
Por su parte, el Hospital San Roque de Jujuy también recibió el Nivel A para sus residencias en Medicina General y/o Familiar, Infectología y Medicina Tropical, y Clínica Médica, también por cinco años. Esta validación es un espaldarazo significativo para la salud pública en el norte del país, fortaleciendo la capacitación de profesionales en áreas críticas.
Sin embargo, la Disposición 92/2025 que reconoce al Hospital San Roque trae una aclaración que no es menor: la residencia de Infectología y Medicina Tropical, a pesar de su reconocimiento de Nivel A, 'no habilitará a sus egresados a la certificación de especialidad' por no estar incluida en las Nóminas de especialidades aprobadas por el Ministerio. Esto plantea una contradicción y un desafío para los profesionales que elijan esta rama, ya que, si bien recibirán una formación de alta calidad, su titulación oficial como especialistas podría verse limitada. Es un punto crítico que podría generar incertidumbre y debería ser aclarado para evitar futuros inconvenientes a los egresados.
Ambas disposiciones se enmarcan en el Sistema Integral de Evaluación de las Residencias del Equipo de Salud (SIER), creado para asegurar una formación de posgrado comprometida con la calidad. Las instituciones deberán informar anualmente el listado de residentes activos y egresados, y gestionar el nuevo reconocimiento seis meses antes de su vencimiento.
Este reconocimiento es una buena noticia para la salud pública y la formación médica, pero la letra chica sobre la certificación de especialidades en el caso de Jujuy es un recordatorio de que no todo es color de rosa en la burocracia sanitaria. ¿Se corregirá esta inconsistencia para no perjudicar a los futuros médicos?
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