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La Aduana de Río Gallegos le puso los puntos a un particular con una corrida de vista por una supuesta infracción al Código Aduanero, que incluye una multa de casi ocho millones de pesos y el decomiso de mercadería.
La Aduana de Río Gallegos no se anda con chiquitas. Un reciente edicto, firmado por el Administrador Pablo Daniel Arguello, notifica a LAFORGE DAVID WILFRID NICEPHORE de una "corrida de vista" por una presunta infracción al Código Aduanero. Y la cifra es escalofriante: una multa de $7.965.000. Además, se advierte sobre la pena de comiso de la mercadería involucrada. Esto no es un simple aviso, es un ultimátum con consecuencias financieras devastadoras.
El afectado tiene un plazo de DIEZ (10) días hábiles desde la publicación del edicto para presentarse, producir su defensa y ofrecer pruebas. Si no lo hace, se decretará la rebeldía, lo que complica aún más su situación. La infracción, según el Artículo 970 del Código Aduanero, se refiere a la transgresión de normas aduaneras que no tienen una pena específica, pero que igualmente requieren una sanción. La Aduana ofrece una salida: si se abona la multa y los tributos dentro del plazo, se extinguirá la acción penal. Sin embargo, la pena de comiso de la mercadería se aplicará de todas formas, lo que implica la pérdida definitiva de los bienes.
Este caso individual, aunque no afecta masivamente a la población, envía un mensaje contundente sobre los controles aduaneros en la Patagonia. La Aduana está vigilante y dispuesta a aplicar sanciones severas a quienes intenten burlar la normativa. Para el implicado, la situación es crítica: deberá movilizarse rápidamente para evitar que la multa se consolide y la mercadería se pierda sin remedio. La necesidad de constituir domicilio en Río Gallegos es un detalle administrativo que no debe pasarse por alto, bajo apercibimiento de tenerlo por constituido en la propia dependencia aduanera.
Para el ciudadano, este caso resalta la importancia de la legalidad en las operaciones de comercio exterior. Cualquier intento de evadir controles o tributos puede resultar en sanciones económicas muy elevadas y la pérdida de los bienes. Es un recordatorio de que las normativas aduaneras son complejas y su incumplimiento tiene costos altísimos.