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En un giro inesperado, el Poder Ejecutivo posterga parcialmente los aumentos de impuestos a los combustibles que iban a regir desde enero. Un pequeño incremento golpeará en enero, pero el gran salto se traslada a febrero. ¿Qué hay detrás de esta decisión?
¡Atención al bolsillo! El Gobierno Nacional, mediante el Decreto 1134/2024, ha decidido diferir parcialmente los incrementos en los impuestos a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono que estaban previstos para el 1° de enero de 2025. Esta medida busca evitar un shock aún mayor en los precios de la nafta y el gasoil en el inicio del año.
Según lo dispuesto, solo una parte de los aumentos correspondientes al primer trimestre de 2024 se aplicará en enero. El resto de ese incremento, sumado a las actualizaciones de los segundos y terceros trimestres de 2024, se trasladará al 1° de febrero de 2025. Esto significa que, si bien habrá un ajuste en enero, el impacto más fuerte se sentirá recién en el segundo mes del año.
Esta decisión se enmarca en una serie de postergaciones que el Gobierno viene realizando para moderar el impacto de la inflación. La postergación busca dar un respiro a los consumidores y al sector productivo, aunque la suba final es inevitable y solo se patea para el mes siguiente. ¿Será suficiente para calmar las aguas o solo un retraso de la tormenta?