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La Aduana de Iguazú vacía sus depósitos con una nueva subasta online de mercadería sin postor, ¡ahora con precios rebajados! Una chance de llevarse de todo, desde chatarra hasta tesoros ocultos.
¡Atención cazadores de ofertas y comerciantes audaces! La Aduana de Iguazú, bajo la órbita de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (AFIP), ha lanzado una nueva subasta electrónica con precios reducidos para mercaderías que quedaron sin postor en un remate anterior. La Disposición 9/2025 es la luz verde para que los interesados puedan adquirir bienes a valores base significativamente más bajos, en un esfuerzo por descongestionar los depósitos aduaneros y reducir los costos de almacenaje. ¡Una movida que podría generar grandes oportunidades para quienes sepan aprovecharla!
¿Qué se remata y cómo participar?
El remate incluye una variedad de mercaderías que no encontraron comprador en la Subasta n.º 3459, realizada el 9 de enero de 2025, debido a un "valor base elevado". Ahora, con la reducción de precios, se espera una mayor participación. Si bien el detalle específico de los bienes no se lista en la disposición, suelen incluirse desde artículos electrónicos hasta vehículos, pasando por una infinidad de productos incautados o en situación de rezago. Es la famosa 'chatarra' que a veces esconde verdaderas joyas.
La subasta se llevará a cabo de manera totalmente electrónica a través de la plataforma web del Banco de la Ciudad de Buenos Aires. Esto democratiza la participación, permitiendo pujar desde cualquier punto del país. Las condiciones de venta, el catálogo completo con descripciones y fotografías de los bienes, y los valores base estarán disponibles en https://subastas.bancociudad.com.ar/. La fecha clave para agendar es el 13 de febrero de 2025.
El objetivo detrás de la subasta:
Más allá de la oportunidad para los compradores, esta medida responde a un objetivo estratégico de la Dirección General de Aduanas: el descongestionamiento de los depósitos fiscales. Mantener mercadería sin destino implica costos operativos y de almacenaje que el Estado busca minimizar. Al facilitar su comercialización, se libera espacio y se optimizan recursos, un movimiento administrativo que, de paso, inyecta algo de dinamismo en el mercado secundario.
Para los ciudadanos comunes, esta es una chance de acceder a bienes a precios potencialmente muy convenientes, aunque siempre se recomienda revisar el estado y las condiciones de los productos antes de ofertar. ¡No dejes pasar esta oportunidad de la Aduana!