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La Aduana de Iguazú saca a subasta electrónica toneladas de caucho y otros materiales 'inutilizados' para reciclaje, prometiendo una movida verde y la posibilidad de grandes oportunidades para el sector productivo.
La Aduana de Iguazú ha lanzado una medida que combina la gestión de residuos con la oportunidad de negocio: la subasta pública electrónica de mercadería "desnaturalizada", cuyo componente principal es el caucho, junto con alambre y nylon. Esta disposición, la número 76/2025, autoriza la venta de estos materiales con un claro objetivo de reciclado y reutilización, marcando un paso firme hacia la economía circular.
Los artículos a subastar son el resultado de la "desnaturalización" de mercaderías previas, un proceso que las inutiliza para su fin original pero que, en este caso, permite recuperar sus componentes. El texto destaca que la separación de estos materiales –caucho en diferentes granulometrías, alambre y nylon– se realiza con una efectividad del 99,9 %, lo que garantiza un producto de alta calidad para el reciclaje.
Esta iniciativa es una oportunidad de oro para empresas del sector del reciclaje, la manufactura y cualquier industria que pueda aprovechar materias primas a precios competitivos. En lugar de desechar, el Estado promueve que estos "residuos" reingresen al sistema productivo, reduciendo la necesidad de extraer nuevos recursos y minimizando el impacto ambiental.
La subasta se realizará el 17 de julio de 2025 a través de la página web del Banco de la Ciudad de Buenos Aires (https://subastas.bancociudad.com.ar/). Allí, los interesados podrán acceder al catálogo, valores base y fotografías de los bienes. Es una chance para que emprendedores y grandes empresas accedan a insumos valiosos, mientras se contribuye a un modelo económico más sostenible.
"La presente Subasta se enmarca en el concepto de economía circular, que frente a la economía lineal de extracción, producción, consumo y desperdicio, alienta un flujo en el que los residuos puedan ser utilizados como recurso para reingresar al sistema productivo."
Esta medida no solo busca optimizar la gestión de bienes incautados o inutilizados, sino que también inyecta un componente de sostenibilidad en las operaciones aduaneras, generando un doble impacto: económico y ambiental.