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Un decreto presidencial redefine la estructura de la Jefatura de Gabinete, eliminando y creando objetivos, y reasignando funciones clave. ¿Buscan eficiencia o concentrar el poder? Los cambios llegan en áreas sensibles como innovación y coordinación con provincias.
El Boletín Oficial destapó un movimiento tectónico en la Jefatura de Gabinete de Ministros. El Decreto 1103/2024, firmado por el Presidente y el Jefe de Gabinete, no es un mero ajuste, sino una profunda reestructuración que toca los cimientos de la administración. Se suprimen objetivos de la Subsecretaría de Innovación de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología, mientras se incorporan nuevos roles para la Subsecretaría de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones. Entre las novedades, se destaca la asistencia a la Secretaría en la promoción de acuerdos federales, el desarrollo de programas de asistencia técnica a gobiernos provinciales, la supervisión del Programa Punto Digital y, lo más resonante, la gestión del crucial SISTEMA DE IDENTIFICACIÓN NACIONAL TRIBUTARIO Y SOCIAL (SINTyS).
Este último punto es un bombazo: el SINTyS es una base de datos gigantesca con información sensible de millones de argentinos. Su transferencia y gestión bajo esta nueva órbita genera interrogantes sobre la centralización de la información. Además, la medida implica la derogación de estructuras organizativas previas de ex ministerios y secretarías, como Ambiente, Interior, Turismo, Deportes y Ciencia. La justificación oficial habla de "razones de gestión" y de no implicar un incremento en la cantidad de unidades organizativas, pero el impacto real podría ser mucho mayor. La reorganización busca, según el Gobierno, una mayor eficiencia, pero los analistas ya se preguntan si no es un paso más hacia una administración más acotada y controlada, con posibles implicaciones en la velocidad y el enfoque de las políticas públicas. Para el ciudadano, estos cambios internos pueden traducirse en modificaciones en la forma en que el Estado interactúa con los datos y servicios a mediano plazo. Estaremos atentos a cómo se implementan estas nuevas directrices y si realmente se logra la prometida "eficiencia" sin afectar la operatividad.