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El Boletín Oficial revela un verdadero 'revoleo' de personal en la Ciudad. Desde cesantías inesperadas hasta flamantes ingresos, la burocracia porteña no da respiro. ¿Quiénes entran y quiénes salen del Estado en medio de la incertidumbre económica?
Una serie de resoluciones publicadas hoy en el Boletín Oficial de la Ciudad de Buenos Aires nos muestra el dinamismo (o el desorden, según se mire) en la gestión de personal de la administración pública. Parece que los escritorios de los ministerios no paran de moverse, con salidas y entradas que generan un constante clima de expectativa y, a veces, de preocupación.
Por un lado, la Resolución N° 638/EATC/26 del Ministerio de Cultura ha dejado sin efecto un contrato de personal. Esta medida, aunque rutinaria, siempre enciende las alarmas sobre la estabilidad laboral en el sector público. ¿Fue una decisión por reestructuración, por finalización de tareas o hay algo más detrás de esta 'desvinculación'?
Contrario a esto, la misma cartera cultural, a través de la Resolución N° 649/EATC/26, aprueba la contratación de nuevo personal. Y no es el único caso, ya que la Secretaría de Transporte del Ministerio de Movilidad e Infraestructura, mediante la Resolución N° 77/SECTR/26, autoriza la contratación de personal adicional. Este vaivén de altas y bajas, aunque presentado como gestión administrativa, refleja las prioridades y los ajustes que el gobierno porteño realiza en su estructura. ¿Se están optimizando recursos o simplemente se está reemplazando personal sin un criterio claro? La ciudadanía, que financia estos puestos, merece saber si cada movimiento es estratégico y beneficia la eficiencia del servicio público. La transparencia en la gestión de los recursos humanos del Estado es fundamental para evitar suspicacias y asegurar la confianza pública.