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El Gobierno avanza con su plan de sinceramiento de tarifas: se establece un Precio Anual Uniforme para el gas y nuevos valores para la electricidad. ¡Prepárense para el impacto en sus bolsillos!
La Secretaría de Energía, bajo la órbita del Ministerio de Economía, ha desatado una doble embestida en el frente energético con la Resolución 23/2026 y la Resolución 22/2026. Ambas medidas, publicadas en el Boletín Oficial, marcan un antes y un después en la forma en que los argentinos pagamos por los servicios esenciales de gas y electricidad.
Con la Resolución 23/2026, se establece un Precio Anual Uniforme (PAU) para el gas natural que será trasladado a los usuarios finales a partir de 2026. ¿Qué significa esto? El objetivo es atenuar las bruscas variaciones de precios entre invierno y verano, que tradicionalmente disparaban las facturas en los meses fríos. Sin embargo, la contracara es que el costo del gas ya no estará tan subsidiado, avanzando hacia una mayor cobertura del precio real del PIST (Punto de Ingreso al Sistema de Transporte).
Esta movida se enmarca en la política de déficit cero y desinflación del Ministerio de Economía, que busca reducir la carga del Estado en el costo energético. Los Subsidios Energéticos Focalizados (SEF), creados por el Decreto N° 943/25, serán la única bonificación aplicable, dirigidos a quienes realmente los necesiten. Las distribuidoras y productoras tendrán cinco días para adecuar sus contratos al nuevo esquema. La previsibilidad, dicen, será la recompensa, pero el costo inicial para muchos hogares será un aumento considerable.
Por otro lado, la Resolución 22/2026 aprueba la Reprogramación Trimestral de Verano para el Mercado Eléctrico Mayorista (MEM) y el MEMSTDF (Tierra del Fuego) para el período febrero-abril de 2026. Aquí también se observa un sinceramiento de precios: se establecen nuevos Precios de Referencia de la Potencia (POTREF), Precio Estabilizado de la Energía (PEE) y Precio Estabilizado de los Servicios Adicionales (PES).
La medida busca que los precios mayoristas conviertan a niveles eficientes y sostenibles, eliminando gradualmente los subsidios generalizados. Además, se actualiza el valor del recargo del Fondo Nacional de la Energía Eléctrica (FNEE) a $2.029 por Megavatio Hora, lo que también impactará en la factura final. Las empresas distribuidoras deberán ajustar sus cuadros tarifarios para reflejar estos nuevos valores. Esto, sin duda, generará un fuerte cimbronazo en los bolsillos de los consumidores, que verán cómo el costo de la energía se acerca a su valor real de mercado.
Ambas resoluciones son parte de la misma estrategia: desmantelar progresivamente los subsidios generalizados y avanzar hacia un sistema de Subsidios Energéticos Focalizados. Si bien el Gobierno argumenta que esto promueve la sostenibilidad del sistema y la eficiencia, el impacto inmediato para la mayoría de los usuarios será un aumento significativo en las tarifas de servicios públicos.